Columna del Decano

Carta a los integrantes de la Cámara de Diputados sobre Ley de Universidades Estatales. 22 de agosto de 2017

Para conocimiento de la comunidad y en el marco de la discusión del proyecto de Ley de Universidades Estatales, a continuación se publica la carta suscrita por el decano de la Facultad de Medicina, Dr. Manuel Kukuljan, enviada a los 120 Diputados de la República

Como Decano de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile me permito enviarle este mensaje en vísperas de la discusión y votación del proyecto de Ley de Universidades Estatales y solicito respetuosamente a Ud. la consideración de los siguientes puntos de vista.

En lo general y fundamental, el proyecto no es coherente en su articulado con las declaraciones que apuntan a fortalecer la educación superior pública y estatal; apreciamos el reconocimiento de las universidades estatales ante la ley, la mención de un sistema que las articule, así como las modificaciones de algunas trabas administrativas que enmarcan nuestro accionar actual. No obstante estos avances, creemos que este proyecto adolece de deficiencias fundamentales.

El reconocimiento de la relevancia de la educación universitaria pública para el desarrollo de una nación trasciende con mucho el eje clásico de las ideologías de izquierdas o derechas y de los modelos de organización de la sociedad. Cualquiera sean estas ideologías o modelos, el norte de las universidades estatales siempre será el país y su gente, instalándose desde sus orígenes como espacios donde confluyen distintas corrientes de pensamientos.

La trascendencia de las universidades públicas es evidente a partir de innumerables ejemplos actuales e históricos del mundo entero. Ello se manifiesta en funciones que comprenden la provisión de las mayores y mejores oportunidades de desarrollo académico y de educación profesional avanzada conforme a las necesidades del país, en la constitución de modelos de liderazgo y excelencia que sirven de referentes para el resto del sistema, en la dedicación preferencial a la búsqueda de soluciones inteligentes a los problemas de la sociedad, en la disposición amplia de oportunidades de educación superior en condiciones de acceso equitativo, o diversas combinaciones de lo antedicho.

Creo que usted concordará con que del análisis del proyecto de ley acerca del cual se debe decidir no es posible proyectar ninguna de estas funciones en Chile, limitándose el texto a declaraciones vagas ("impulsar", "fortalecer") e insuficientes. Ninguno de sus artículos permite prever cómo nos acercamos en Chile al porcentaje de la oferta de educación superior pública de los países de la OCDE, haciendo mención a un referente común, aún cuando no transversalmente aceptado. A partir del articulado del proyecto no es factible imaginar ni menos proyectar el desarrollo de las universidades estatales como centros de excelencia a la par con los mejores del mundo, y ni cómo nuestras universidades pasan del tramo 300 - 400 de los rankings mundiales a algo mejor. Ciertamente es impensable que la inclusión de algunos directivos nombrados por un gobierno y un presupuesto ínfimo, a pesar de lo abultada que parezca la cifra que se señala, pueda lograr lo anterior. El proyecto tampoco permite que las universidades estatales asuman como un mandato la educación superior en condiciones de equidad y calidad para la mayoría de los jóvenes del país que aspiran a esta oportunidad, tal como lo demuestran los datos disponibles a partir del análisis de las postulaciones al sistema universitario.

Además de la insuficiencia e incoherencia notadas, y en lo que respecta a la Universidad de Chile, la propuesta de gobierno institucional contenida en el proyecto representa una regresión en términos de su autonomía respecto del poder político central, entendiendo que la independencia de éste es tan necesaria como la independencia entre los poderes del Estado. Ciertamente es posible progresar a formas de nuestro gobierno universitario que armonicen de mejor manera su autonomía frente a todo poder que pueda cooptarla, con la adecuada cautela del interés general de la sociedad y el uso eficaz y eficiente de los recursos públicos. El proyecto de ley no ha incorporado las inquietudes y necesidades de las comunidades universitarias involucradas, ni tampoco parece fundamentarse en evidencia externa ni en datos, careciendo tanto de consideraciones filosóficas como prácticas al respecto.

En suma, creo que es posible formular una mucho mejor ley, lo que requiere transformar profundamente el articulado del proyecto en discusión, de manera de hacerlo coherente con las declaraciones iniciales en él contenidas.

Agradezco a Ud. hacer suya la discusión basada sobre la evidencia y datos, así como también las opiniones fundadas que permitan a avanzar al logro de la esperada consecuencia. No existen respuestas únicas, pero sí existe la posibilidad de que la deliberación inteligente y con altura de miras lleve a soluciones adecuadas y de consenso. La Facultad de Medicina, así como toda la Universidad de Chile está disponible para aportar a ello de manera crítica, racional e informada, fiel a su compromiso y vocación. Cuente Ud. con este compromiso, así como contamos nosotros con la esperanza de que Ud. comprenderá estas preocupaciones y la necesidad de abordar de mejor manera un asunto de tal trascendencia para nuestro país.

Dr. Manuel Kukuljan P.

Decano

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