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Facultad de Medicina

Doctor Luis Fidel Avendaño, nuevo Miembro Honorario de la Academia Chilena de Medicina

"Y eran los virus, no las bacterias"

Fue inoculado en la pasión por la asistencia, la docencia y la investigación por el doctor Julio Meneghello, su mentor en el Hospital Roberto del Río durante su formación como pediatra. Eso, después de que se infectara, junto a sus compañeros del '64, de la vocación de servicio que los llevó como generales de zona al sur del país, donde además de iniciar la erradicación del sarampión, propagaron su amor por la música. Ese fue el caldo de cultivo para una carrera cuyo ADN es el interés de hacer lo mejor por la salud de los niños de Chile, envuelto por una firme capacidad para hacer equipos básico clínicos. Así, ha luchado contra la mortalidad infantil, desde el diagnóstico virológico.

Tiene una capacidad de concentración notable. En medio de la dispersión de su diminuta oficina, con la radio Beethoven permanentemente sintonizada, el ruido de la máquina podadora irrumpiendo sin piedad desde fuera y el teléfono vecino derritiendo la fina pared que los separa, revisa las pruebas de la segunda edición del libro “Virología Clínica”, que convoca a académicos de las universidades de Chile, Católica y de Santiago, y piensa en su carrera, narrándola como una historia que, como dice varias veces, “se ha dado sola, porque así eran las cosas”, elogiando a quienes han andado junto a él este camino y mirando atrás con algunas añoranzas, pero más que nada como fuente de bríos para el futuro.

El doctor Luis Fidel Avendaño, académico del Programa de Virología del Instituto de Ciencias Biomédicas, recibirá a fines de marzo el nombramiento de Miembro Honorario de la Academia de Medicina de Chile, recordando que ha sido testigo activo o pasivo de varios cambios paradigmáticos en materia de salud; en particular, la infantil, a la que se ha dedicado autodefiniéndose como “uno de los mejores pediatras entre los virólogos, y uno de los mejores virólogos entre los pediatras”.

El primero de esos cambios fue la disminución de las muertes por diarreas, pues investigando en muestras de pacientes del Hospital Roberto del Río –en base al método diagnóstico de electroforesis del ARN fraccionado de los rotavirus desarrollado por el doctor Romilio Espejo en México, quien lo trajo al país en 1978- pudo, junto a otros clínicos, echar por tierra las teorías que afirmaban que estos trastornos digestivos eran causados por bacterias y, por lo mismo, dejar atrás las terapias basadas en antibióticos: demostraron que los virus eran su principal causa al mismo tiempo que los investigadores básicos mostraron su variedad de serotipos. Eso cambió radicalmente su manejo clínico, desde un diagnóstico precoz a un tratamiento más breve y de alta anticipada, pues conocían mejor el pronóstico de la enfermedad.

Camino similar tuvo el de las enfermedades respiratorias infantiles, que a fines de los ’70 también se enseñaba que eran causadas por distintas bacterias. “Gracias a una propuesta del Instituto de Salud Pública, que promovía el uso de exámenes de inmunofluorescencia para la detección de virus respiratorios en secreciones respiratorios de lactantes, formamos nuevamente un equipo básico clínico, donde yo estoy al medio como el jamón del sándwich, haciendo diagnóstico. Confirmamos que el virus sincicial era el principal agente causante de infecciones respiratorias bajas y responsable de las epidemias de invierno, que eran altamente letales; además, que los adenovirus podían ocasionar graves brotes intrahospitalarios y que los virus influenza no producían patología frecuente en niños hospitalizados. Así, también cambió el manejo de las bronconeumonías en lactantes, dejando atrás los antibióticos y dando pie a las “campañas de invierno”, organizadas por el Ministerio de Salud para manejar esta gran demanda de atención.

El doctor Avendaño espera presentar pronto la segunda edición de "Virología Clínica", que convoca a académicos de las universidades de Chile, Católica y de Santiago.

Otra área en la que le ha tocado contribuir ha sido en el ámbito preventivo, integrando el primer Comité Asesor en Vacunas del Ministerio de Salud desde el 2009 hasta fines del 2016, donde le tocó presidir los comités de Certificación de la Eliminación del Sarampión y la Rubeola, en el 2011, y de Eliminación de Poliomelitis, en el 2015. Allí tuvo que nadar en aguas cruzadas por corrientes técnicas y políticas, en las que sin ahogarse pudieron lograr la aprobación para el uso de la vacuna contra el virus papiloma humano, así como –“y aunque me daba rabia”- dedicar tiempo, energía y estrategias para bregar contra las tendencias antivacunas, “que técnicamente son absurdas y se aprovechan de la buena inmunidad general que se ha logrado con el paso de los años y las vacunaciones masivas”.

Desde su experiencia asistencial, científica y docente, surgida junto a la cama de los pacientes y al lado de maestros y colegas que no hacían distinción entre labores propias del servicio de salud o universitarias, por lo que la investigación y la enseñanza eran corolarios naturales, mira el futuro esperanzado y aún con asombro ante lo que la biología molecular puede deparar. Como la reciente detección de 15 virus diferentes –entre ellos uno no descrito antes, como el cyclovirus- en muestras negativas por técnicas habituales para otros agentes, mediante metagenómica, lo cual dará pie a nuevos estudios. “Con eso nos dimos cuenta que existe una flora viral normal que desconocíamos, y que con las nuevas técnicas la detección de múltiples agentes en muestras está siendo habitual, lo que nos deja la tarea de interpretar los resultados”.

Y no sólo en el área del diagnóstico cifra sus expectativas el doctor Avendaño, sin eludir los desafíos que imponen los nuevos estándares de acreditación hospitalaria. También en la del desarrollo de vacunas; pues, aunque aún son imposibles de producir en el país, contamos con escenarios propicios para sus pruebas clínicas en terreno, tal y como “lo hizo el doctor Miguel O’Ryan, del Programa de Microbiología y Micología del ICBM, con la del rotavirus”, recuerda el académico. “Es así como rápidamente ha salido una para el virus del Ébola y se está trabajando en la del Zika”, finaliza.

  

Cecilia Valenzuela León / Fotografías de David Garrido

Lunes 13 de marzo de 2017

Doctor Luis Fidel Avendaño

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