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Comunicado oficial

Sobre la emergencia sanitaria y el rol de la Facultad de Medicina

Hacemos un llamado urgente a todos nuestros académicos, estudiantes, internos y becados que se desempeñan en los diversos campos clínicos a cumplir inequívocamente con las instrucciones de la autoridad sanitaria y a ponerse a disposición de las jefaturas respectivas conforme lo indican las instrucciones formales al respecto

Patotipo de Escherichia Coli productor de Shigatoxina, imagen obtenida por el equipo de investigadores que trabaja con el doctor Roberto Vidal.

Probarán inoculación en bovinos y cerdos

Avanzan a vacuna contra E. coli productor de Shigatoxina

Además, el equipo de científicos liderado por el doctor Roberto Vidal, académico del Programa de Microbiología y Micología del ICBM de la Facultad de Medicina, estudiará el rol que juegan microvesículas de esta bacteria zoonótica en la comunicación que se establece entre bacterias y entre bacterias y células eucariotas, gracias a un nuevo proyecto Fondecyt 2021.

Pablo Prieto, presidente IFMSA de la Universidad de Chile:

“Queremos hacernos partícipes de las problemáticas"

La Federación Internacional de Estudiantes de Medicina nació alrededor de los años ‘50 en Dinamarca para dar respuesta a la crisis sanitaria que se vivía después de la Segunda Guerra Mundial. En Chile, fue creada en el 2003 por alumnos de dicha carrera en diversas universidades a lo largo del país. Actualmente, cuenta con 33 organizaciones locales y más de 500 voluntarios.

Nuevo enfoque apunta a prevenir complicaciones derivadas de depresión y ansiedad

La salud mental y su abordaje desde el estudio del movimiento humano

El Departamento de Kinesiología de la Facultad de Medicina presentó un nuevo ámbito de desarrollo profesional, orientado a vincular el cuidado de la salud física y el bienestar emocional, cuya importancia se releva en el contexto de la actual pandemia, a consecuencia de los problemas que derivan del confinamiento, el teletrabajo y el alto número de horas diarias frente a pantallas.

En la investigación del doctor Michea, al reducir el cloruro (Cl) y no el sodio, mejoran los indicadores de presión arterial

Fondecyt 2021 continúa investigación que ya demostró que el sodio no produce hipertensión

Buscan mecanismos tras mejoría en presión arterial al reducir la sal

El equipo que lidera el doctor Luis Michea, académico del Programa de Fisiología del Instituto de Ciencias Biomédicas y del Laboratorio de Fisiología Integrativa del Instituto Milenio de Inmunología e Inmunoterapia, estudiará la posible vinculación entre disminución del cloruro y la modulación en la actividad de células dendríticas a nivel renal.

Investigación aplicada

Entregan pautas para un teletrabajo sano y efectivo

El Laboratorio de Ergonomía del Departamento de Kinesiología de la Facultad de Medicina presentó la “Guía de Implementación del Teletrabajo”, orientada a regular y mejorar las condiciones del teletrabajo y su forma de implementarlo en Chile.

A un año de iniciada la pandemia mundial comienza a haber más evidencia de que hay secuelas neuropsiquiátricas en personas hospitalizadas por Covid.

Profesora Olga Toro, académica de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile

Advierten acerca de secuelas neuropsicológicas del COVID

A un año de iniciada la pandemia mundial, y más allá de las consecuencias para la salud mental que tienen las medidas de confinamiento, la psicóloga de la Escuela de Salud Pública de nuestro plantel señala que nueva evidencia científica constata daño a nivel del sistema nervioso central a causa de la infección por Sars-CoV2.

Proyecto Fondecyt 2021

Buscarán biomarcador para personalizar diagnóstico y tratamiento de uveítis de mayor prevalencia en el país

Según explica el doctor Cristhian Urzúa, académico del Departamento de Oftalmología de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile y director del Laboratorio de enfermedades Autoinmunes Oculares y Sistémicas de esa unidad, el síndrome de Vogt-Koyanagi-Harada (VKH) se caracteriza por una disminución de la visión que afecta a ambos ojos; “es uno de los subtipos de las patologías inflamatorias del ojo de mayor frecuencia en nuestro país, descrita como una panuveítis –es decir, que afecta todas las estructuras intraoculares, existiendo inflamación en la cámara anterior del ojo, la cavidad vítrea y la coroides -, típicamente caracterizada por desprendimiento seroso de la retina y, con frecuencia, asociada a alteraciones neurológicas, así como auditivas y dermatológicas”.

Añade que “según nuestros datos, del 30% al 40% de los pacientes que se presentan en nuestro policlínico quedan con el rótulo de uveítis idiopática, es decir de causa indeterminada; y los casos que clasificamos de VKH alcanzan el 17%”. Su línea de investigación, en primer término, los llevó a determinar que el esta patología es más frecuente en Chile que en países del Hemisferio Norte, por ejemplo; “posteriormente, tuvimos algunas experiencias clínicas donde vimos cuáles son los mejores tratamientos para nuestros pacientes, y luego seguimos con algunas evaluaciones in vitro, con el fin de desarrollar herramientas que nos permitieran determinar quiénes van a desarrollar la enfermedad más grave y más refractaria a tratamiento, así como evaluar de forma objetiva  el grado de actividad inflamatoria de los pacientes”.  Así, el año 2018 se adjudicaron un proyecto Fondef, propuesta que apuntó a hacer más eficiente el tratamiento del VKH por medio del desarrollo de un test para predecir rápidamente si los pacientes con inflamación de la úvea -lámina intermedia del ojo situada entre la esclerótica y la retina-, son sensibles o refractarios al tratamiento indicado.

“Actualmente, determinamos que la proteína llamada MKP1 tiene un importante rol en los mecanismos inflamatorios, a nivel general, expresándose de forma diferente entre los pacientes que manifiestan inflamación ocular y los que no. Por eso, en este nuevo Fondecyt estudiaremos la presencia de esta proteína y de algunos micro RNA como mecanismos reguladores de su expresión, pensando en la posible configuración de un biomarcador subyacente para la evaluación objetiva del grado de inflamación intraocular, de modo  que el médico oftalmólogo pueda hacer, en su práctica clínica habitual, un diagnóstico más certero  de la aparición de inflamación”.

Certezas diagnósticas

Y es que, añade el académico, “el grado de certeza que tenemos los oftalmólogos para determinar la inflamación a veces no es tan perfecto. En general, un especialista con mucha experiencia tiene un alto grado de reproducibilidad de su examen físico; no así los que recién se inician en esta área. Además, está descrito que el VKH puede evolucionar con inflamación subclínica, lo que puede llevar a que, incluso en manos expertas, puede haber pacientes que se definan como no inflamados aunque sí lo estén, y, por lo tanto, se proceda a un cambio inadecuado de su terapia, propiciando que no evolucionen como sería esperable. Esa es la lógica tras intentar determinar un biomarcador de inflamación intraocular, como podría ser MKP1”.

El diagnóstico de actividad inflamatoria, explica, actualmente se realiza en base a una clasificación cualitativa y cuantitativa de la inflamación intraocular mediante examen físico del ojo con microscopio in vivo –un biomicroscopio-;  pero hay condiciones que dificultan esa observación, como podrían ser daños en la córnea o la evaluación de pacientes pediátricos. “Además, se hace un estudio exhaustivo y dirigido, dependiendo del tipo de inflamación que se determine, los cuales incluyen examen físico completo, evaluación de variables biodemográficas y búsqueda de posibles hallazgos extra oculares, como síntomas pulmonares, falla renal, problemas hepáticos o articulares. De este modo, uno va fijando y guiando el estudio. Así se llega a un diagnóstico de si es una patología eminentemente ocular o, en su defecto, ocular pero en el contexto de una condición sistémica; es decir, que compromete a otros órganos, como es el caso del VKH. Y cuando ningún examen arroja alteraciones, se clasifica como paciente idiopático o sin causa aparente”.

Ese diagnóstico es fundamental porque, explica, “está demostrado a nivel local y global que el resultado al que llegue cada paciente, es decir, el cómo va a quedar anatómica y funcionalmente, está determinado por la oportunidad del inicio del tratamiento. Mientras más precozmente se inicie el esquema adecuado, mejor será su pronóstico. Y es que no todos requieren los mismos medicamentos; el fármaco base que usamos en todos ellos para detener la inflamación es el corticoide, el cual tiene una amplia gama de efectos secundarios, como es la alteración de los metabolismos de la insulina y de los hidratos de carbono, el aumento de peso, alteraciones en la presión arterial, piel, pelo y uñas; incluso puede haber problemas a nivel de salud mental. Es por eso que debemos tener claridad acerca de qué tratamiento necesita cada paciente, para no exponerlos al uso prolongado de corticoides y, quizás, llevarlos precozmente a una segunda línea de tratamiento con inmunosupresores o con medicamentos biológicos. Estamos trabajando en determinar qué subgrupo de pacientes va a requerir una terapia o la otra con el fin de iniciarlas lo antes posible”.

Futuro biomarcador

El proyecto se realizará configurando grupos de pacientes caracterizados según diferentes variables; es decir si son crónicos, agudos, activos, inactivos, en tratamiento o no, a quienes tomarán muestras de sangre venosa periférica para evaluar la presencia de la proteína MKP1 y de determinantes epigenéticos de la expresión de esta proteína, con el norte de desarrollar un biomarcador que facilite y ofrezca certezas a la evaluación de la actividad inflamatoria de este grupo de pacientes. Para ello, cuentan con una amplia cohorte de pacientes formada en los 10 años que llevan trabajando en esta línea de investigación en VKH, “de quienes estamos agradecidos porque nos han permitido generar nuevo conocimiento y aprender de ellos también, de su experiencia; y también estamos en contacto con una agrupación conformada recientemente, como es la Fundación Síndrome VKH Chile. Tenemos más de 100 pacientes, pero los que vamos a considerar en los diferentes grupos para el estudio son alrededor de 50”, finaliza el doctor Urzúa.

Cecilia Valenzuela León