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El Cica Hospital Roberto del Río contará con una nueva infraestructura para el desarrollo de su labor científica, docente y de extensión.

Este grupo contará con nueva infraestructura financiada por la Facultad de Medicina

Ciencia de vanguardia para contribuir a la salud de los niños de Chile

El 27 de mayo de 2021 se realizó la Primera Jornada del Centro de Investigación Clínica Avanzada del Hospital Roberto del Río. Este CICA, en fase de formación, está dirigido por la doctora Lorena Tapia, Doctora en Ciencias Médicas, académica del Departamento de Pediatría Norte y del Programa de Virología del ICBM.

Todas las imágenes del libro Reanimación Neonatal son producidas por el Centro de Enseñanza y Aprendizaje de la Facultad de Medicina

Editado por los profesores Pablo Gálvez Ortega y Carolina Ramírez Álvarez

Presentan libro "Reanimación neonatal: aprendiendo interactivamente"

Académicos y académicas del Departamento de Promoción de la Salud de la Mujer y del Recién Nacido, con el apoyo del Centro de Enseñanza y Aprendizaje de la Facultad de Medicina, ponen a disposición de estudiantes y profesionales del área de la salud este texto on line, interactivo y gratuito.

La investigación arrojó que hasta un 40% del total de personas que fueron internadas tuvieron secuelas en los meses posteriores en la función de sus pulmones.

Estudio de la Universidad de Chile:

40% de pacientes COVID-19 queda con dificultad respiratoria

Investigación desarrollada por el Departamento de Kinesiología de Facultad de Medicina, junto al Hospital Clínic de Barcelona, monitoreó las secuelas de esta enfermedad en personas que debieron hospitalizarse. La investigación fue publicada en la prestigiosa revista Pulmonology.

El trabajo realizado entre noviembre de 2020 y enero de 2021, fue de carácter mixto con aplicación de encuestas telefónicas, entrevistas semiestructuradas a distancia y estudio de casos.

Trabajo de investigadoras e investigadores de la U.de Chile

Autogestión de salud en pandemia

Los resultados arrojados por este proyecto apuntan a proponer un conjunto de estrategias de mejora para el Programa de Salud Cardiovascular, de manera de que sus usuarios estén mejor preparados para enfrentar situaciones de discontinuidad de las atenciones sin descuidar su salud.

Inclusión en contexto de crisis

Núcleo Desarrollo Inclusivo realizó encuentro internacional

Esta actividad tuvo como objetivo promover diálogos respecto a la situación que vive la rehabilitación comunitaria en América Latina y los desafíos en la generación de conocimiento que han enfrentado y repercutido en el involucramiento de las comunidades ante la contingencia por la pandemia.

“Enfermedad Depresiva: Etiopatogenia, Clínica y Terapéutica”

Para la actualización de especialistas y médicos en formación

Presentan “Enfermedad Depresiva: Etiopatogenia, Clínica y Terapéutica”

El texto es editado por los doctores Pedro Retamal, Claudio Fulllerton, Álvaro Wolfenson y Rodrigo Gillibrand, académicos del Departamento de Psiquiatría Oriente de la Facultad de Medicina y parte del Grupo de Trabajo de Enfermedades del Ánimo de la Sociedad de Neurología Psiquiatría y Neurocirugía, Sonepsyn.

La bioética tiene un lugar central en la labor académica y científica de la Facultad de Medicina.

Tanto en la atención sanitaria, la investigación científica o las relaciones interpersonales

Cuando lo primero es no hacer daño

Esta máxima, centro de todas las disciplinas de la salud, emana y es punto de encuentro en un crisol de valores, donde se forja a las nuevas generaciones de profesionales de nuestra institución. La meta de un mejor hacer reúne a académicos en distintos grupos y unidades, para velar porque esa labor se sustente en los principios rectores de una academia más humanista y una ciencia más respetuosa.

¿Por qué la Universidad de Chile debe proponer un mecanismo que asegure la participación y corresponsabilidad del Estado en la aprobación del PDI y el Presupuesto?

Ley 21.094, sobre Universidades Estatales

Qué es el "Mecanismo Institucional Permanente"

Mediante una consulta abierta, la Universidad de Chile recoge la opinión de sus integrantes respecto de temas tales como las propuestas de mecanismos institucionales permanentes relativos al Plan de Desarrollo Institucional, al Presupuesto de la Universidad y a la contribución que puedan realizar los representantes de la Presidencia de la República en estos mecanismos.

Los becados de Neuropediatría estuvieron en un sistema mixto de presencialidad y trabajos virtuales.

Enseñanza telemática en tiempos de pandemia

Un punto de inflexión hacia la autogestión del aprendizaje

La irrupción de la docencia virtual –más allá del desafío de aprender el uso de nuevas tecnologías y desarrollar metodologías docentes efectivas para estos medios-, no sólo llegó para quedarse, dicen nuestros académicos. Para muchos es un cambio largamente esperado que no sólo da al estudiante un rol mayor en su formación, sino que optimiza la carga docente y enriquece el trabajo presencial.

Tanto en la atención sanitaria, la investigación científica o las relaciones interpersonales

Cuando lo primero es no hacer daño

El pluralismo y el respeto por la diversidad son el sello de la Universidad de Chile, dice la profesora Luz Bascuñán, directora del Departamento de Bioética y Humanidades Médicas de la Facultad de Medicina. “Además de los valores de la responsabilidad, la excelencia y veracidad, entre otros, que son centrales en nuestro quehacer académico. Porque a diferencia de otras instituciones, nosotros dirigimos nuestras acciones a partir de los acuerdos que tomamos en relación con los argumentos que exponemos basados en nuestros fundamentos valóricos, en lugar de tener ideologías o religiones. Y nuestro departamento se inspira en estos valores y en los propios de la Facultad de Medicina”.

Su unidad convoca a académicos de distintas especialidades y formaciones a pensar en los valores relacionados a la bioética –disciplina que nace como respuesta a conflictos éticos surgidos en la medicina a partir de los importantes avances científicos y tecnológicos desarrollados durante el siglo XX-, pero no sólo en el ámbito de la práctica y la enseñanza en salud. “Se traduce en la ética de la vida, entonces es más amplio que el campo profesional”, detalla la profesora Bascuñán. Por ello, añade, “es esencial la existencia de un departamento de bioética que sea un referente para los temas de debate de los valores, tanto de nuestra institución como a nivel nacional, porque nuestra labor no es dar un punto de vista único  sino presentar argumentos y levantar el debate, así como aportar insumos para que nuestros miembros y la comunidad puedan estar informados y hagan su propios juicios”.

Es así como, para hacer operativos estos valores en los diferentes ámbitos del quehacer científico e institucional, la Facultad de Medicina cuenta con varios grupos académicos específicos: la Comisión de Ética, el Comité de Integridad Académica, el Comité de Ética de Investigación en Seres Humanos, el Comité de Bioética sobre Investigación en Animales y el Comité de Consejería Ética; este último, con el fin de velar por hacer realidad las propuestas contenidas en el documento “Declaración de Principios y Valores”, publicado el año 2012.

Este texto fue el resultado de un trabajo organizacional participativo y consensuado de los tres estamentos, liderado por académicos del Departamento de Bioética y Humanidades Médicas. En sus páginas, se destaca que “En la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile nuestro marco moral compartido se basa en la construcción de una comunidad que asume en forma responsable y comprometida con la institución y con el país la búsqueda de la verdad y el conocimiento a través de la libertad de pensamiento y expresión, el pluralismo y la tolerancia en un marco de justicia, equidad y respeto mutuo”. Así, “esta declaración comprende tres tipos de compromisos éticos. El primero da cuenta de los valores que orientan el cumplimiento de nuestros deberes para con los demás. El segundo, caracteriza a aquellos que guían nuestro quehacer en la institución y el tercero, las obligaciones de ésta hacia sus integrantes. Si una organización no tiene una estructura ética explícita, es difícil exigir que sus miembros se comporten éticamente”.

La función de este grupo es aportar a la resolución de estos tres tipos de problemas que se describen en el documento, como son situaciones que involucran principios y valores, pero en las cuales hay discrepancias y, por tanto, no hay acuerdo sobre la mejor manera de resolverlas; otras en las que se sospecha una actuación inconveniente; y las últimas, trasgresiones de los estándares de conducta obligatorios de nuestro plantel, las cuales serán orientadas y redirigidas a las instancias correspondientes. La profesora Érika Carreño, directora del Comité de Consejería Ética, señala que “no es un ente vinculante, sino que hace recomendaciones. Cuando se ingresan casos o quejas, se revisa si corresponden o no a la parte relacional y se prepara una respuesta, en base a los principios y valores que entran en conflicto, de manera confidencial entre las partes. No somos sancionadores. La recomendación a la que llegamos no es por medio de votación, sino a través del consenso, en el que cada argumento y contraargumento pesan lo mismo”.

Por lo mismo, añade, es fundamental visibilizar su acción, en menor plano desde la irrupción del trabajo a distancia debido a la actual pandemia. “Existen las voluntades para hacerlo, pero ha sido complejo. No toda la facultad sabe de nuestro trabajo; muchos conflictos que podrían llegar a mayores se podrían resolver a través de este comité, con una mirada externa de todas sus partes. Con intervención, conversación y diálogo se pueden resolver en base a normas claras”.

Comisión de Ética, en la base de la toma de decisiones

Es la más antigua de nuestra institución abocada a este tema, recuerda su presidente, el doctor Sergio Valenzuela, “pues fue creada en 1987, durante el mandato del doctor Alejandro Goic como decano, y funciona en forma permanente desde esa fecha. Fue convocando entre  sus primeros miembros expertos a destacados profesores como eran los doctores Armando Roa, Ricardo Cruz Coke, Camilo Larraín, Javier Pérez Olea y Tulio Pizzi, entre otros. Tiene entre sus funciones servir de apoyo, como una instancia reflexiva y deliberativa, a la toma de decisiones en relación con consultas y requerimientos  en distintas materias relacionadas con valores éticos, que puedan emanar tanto del cuerpo directivo del decanato como del Consejo de Facultad de Medicina”.

 Cuenta con un reglamento y su función es permanente; y en esa labor “entrega esta asesoría en la medida que los respectivos equipos directivos lo soliciten. Algunas de estas reflexiones, cuando han tenido una trascendencia mayor a la institucional, se transforman en publicaciones con diversa difusión académica o hacia la comunidad nacional”. Así se han pronunciado, en diferentes etapas de su existencia, en temas como el plagio intelectual, el aborto terapéutico, la ley de deberes y derechos de los pacientes y su implicancia en la investigación biomédica y más recientemente, en cuanto a la docencia en “Innovación curricular y enseñanza de la ética en la Facultad de Medicina”.

“Hay otros temas que nos han pedido estudiar pero que no se han publicado, porque han sido materia de resolución de conflictos – relacionados a la industrias farmacéutica o de alimentos, por ejemplo-, o en los que hemos participado desde nuestra perspectiva de expertos en bioética, contribuyendo a iluminar el accionar médico, como fue el caso de una huelga de hambre de personeros mapuche a mediados de la década pasada. Todo ello implica una reflexión que aparte de ser corporativa, contribuye en problemas inéditos y sin precedentes”.

 Los derechos de las personas al contribuir a la ciencia

El Comité de Ética de investigación en Seres Humanos fue creado para responder a la creciente demanda por regular éticamente la  investigación en sujetos voluntarios realizada en la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile y tiene por objetivo primordial la protección de las personas que participan en un proyecto de investigación biomédica. Así lo explica su director, el doctor Manuel Oyarzún; “uno de los principios para que un proyecto sea ético es que sea científicamente válido y que use metodología apropiada; al revisar que se cumpla con los valores y estándares éticos nacionales e internacionales, y con la legislación chilena vigente, contribuimos a que sea un real aporte científico”.

La investigación en seres humanos se justifica éticamente por la expectativa de descubrir nuevas formas de beneficiar la salud de las personas, proporcionando valiosa información que de otra manera no se obtendría. “Quienes participan en una investigación contribuyen al  conocimiento, por lo tanto la posibilidad de resultar perjudicado en aras del bien de otro es mínima, pero existe. El comité es necesario, porque es una ayuda como guía y orientación para hacer mejores investigaciones e introducir principios éticos. Y dentro de esos principios, se encuentra el de no hacer daño. Si hay algún riesgo, explicárselo a la persona para que sepa lo que se está haciendo, manteniendo el respeto hacia ella; en ese sentido, por ejemplo, se le asegura que toda la información que está entregando será confidencial, pues se vela por la privacidad de todos sus datos personales. Incluso se resguarda su derecho y  posibilidad de no seguir siendo parte del proyecto, si así lo considera, sin necesidad de dar explicaciones: el respeto por esa autonomía del se traduce en el consentimiento informado”.

Reemplazar, reducir, refinar

El año 2001 nació el Comité de Bioética sobre Investigación en Animales, reuniendo a académicos y funcionarios de la Facultad de Medicina para colaborar ante la creciente necesidad de responder, desde una perspectiva bioética, por el buen manejo y bienestar de los animales utilizados en las investigaciones científicas realizadas en el plantel, a partir de los requerimientos establecidos por las instituciones externas que financian la ciencia, como la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo, ANID.

Su director, el doctor Leandro Carreño, detalla que el uso del modelo animal tiene que estar bien protocolizado para no cometer actos en los que no se respete el principio básico de las “tres R”: “La primera se refiere al concepto de reemplazo, que apunta a ojalá cambiar el modelo animal por otro siempre que se pueda, tales como los matemáticos, nuevos software o líneas celulares, o hacia modelos vivos menos sintientes, como los insectos. La segunda se trata de reducir, para disminuir al mínimo el número de animales utilizados en la investigación para tener resultados válidos y responder la pregunta que se hace el proyecto, para lo cual hay métodos estadísticos e históricos del mismo laboratorio, pues el académico puede determinar detalladamente la cantidad que necesitará antes de iniciar el trabajo; tiene que estar justificado bibliográfica y estadísticamente. Y, por último, está la idea del refinamiento, para mejorar todos los procedimientos para disminuir al máximo el sufrimiento o estrés animal”.

Nos hemos abocado a que los investigadores se preocupen cada vez más por el bienestar animal. Y hemos querido ampliarnos hacia la educación en este ámbito y dar visibilidad a esta labor; ser transparentes y dar a conocer que toda la investigación que se hace en la Facultad de Medicina está resguardada por estrictos protocolos éticos”, finaliza.

Comité de Integridad Académica

Esta es una nueva iniciativa institucional, liderada por la Dirección Académica y el Centro de Enseñanza y Aprendizaje, que nació en agosto de 2020 y apunta a fomentar la promoción y prevención en este ámbito, basadas en un cambio cultural centrado en valores fundamentales en la formación y desarrollo de todos los profesionales de la salud.

Así lo explicó al momento de su creación el doctor Luis Michea, director académico de la Facultad de Medicina, señalando  que “la integridad académica es un principio que se promueve en todas las universidades en general, y se define como el compromiso y convicción de académicos, estudiantes y funcionarios –aún en condiciones que pudieran aparecer como ocasionalmente  adversas para una persona en particular-, a adherir a ciertos valores fundamentales, como lo son la honestidad, la veracidad, la justicia, el respeto y la responsabilidad. Esos valores debiesen guiar la conducta de toda nuestra comunidad, y aunque se ha declarado así en diferentes proyectos de desarrollo institucional, no tenemos una instancia concreta que vele por ese objetivo, así como tampoco contamos con un código de integridad al cual adherir al ingreso y respetar actuando en consecuencia”.

En esta primera fase, este comité se aboca a determinar el estado basal de conocimientos y avances en el tema al interior de la institución, revisando documentos como es la Declaración de Principios y Valores de la Facultad de Medicina, creada el año 2012, así como el actual modelo educativo, y las iniciativas personales o grupales que puedan existir en este sentido, además de la experiencia nacional e internacional en la materia, como es el Centro Internacional de Integridad Académica, donde confluyen acciones y contribuciones de académicos pertenecientes a universidades norteamericanas y europeas. Sobre este trabajo, el comité avanzará en la creación de un Código de Integridad Académica el cual se difundirá ampliamente dentro de nuestro plantel; al mismo tiempo, se apoyará a los docentes para la implementación de acciones en sus asignaturas que la promuevan, así como de las herramientas tecnológicas que permitan facilitar la integridad en sus evaluaciones; se involucrará a los estudiantes como actores clave de este proceso y se difundirán diversas actividades en torno a la materia.

Loreto Paillacar S. / Cecilia Valenzuela L.