Ir al contenido
English

Más noticias

Los ocho pasos para avanzar en Integridad Académica

Con la participación de académicos, estudiantes y funcionarios

Facultad de Medicina crea el Comité de Integridad Académica

Esta nueva iniciativa institucional, liderada por la Dirección Académica y el Centro de Enseñanza y Aprendizaje, apunta a fomentar la promoción y prevención en este ámbito, basadas en un cambio cultural centrado en valores fundamentales en la formación y desarrollo de todos los profesionales de la salud.

La UCC contó con el compromiso de 90 estudiantes voluntarios

40 pacientes se atendieron en la Unidad Crítica Covid del HCUCH

Un modelo de atención hospitalaria para replicar

Como un modelo seguro, eficiente y potencialmente replicable en otras instancias de urgencia fue como definieron sus gestores a esta UCC, al momento de su cierre e integración de sus camas a la Unidad de Paciente Crítico del recinto asistencial.

Distintos grupos académicos y actores sociales que participaron de esta consulta dieron sus impresiones durante el encuentro

Universidades chilenas analizan labor solidaria de comunidades a lo largo del país

Participación comunitaria durante la pandemia

Recolección y entrega de alimentos, ollas comunes y actividades recreativas figuran entre las principales respuestas que han surgido desde las comunidades como formas de apoyo vecinales.

Doctor Ramiro Zepeda

Proyecto reclutará pacientes en los hospitales San Borja Arriarán y Regional de Rancagua.

Covid-19: afinar el pronóstico para enfocar los recursos

Ese es el objetivo del estudio “Marcadores Metabólicos de Pronóstico de Severidad para Pacientes Covid-19”, proyecto con financiamiento de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo liderado por el doctor Ramiro Zepeda, académico del Departamento de Neurociencia de la Facultad de Medicina.

Entrevista al doctor Miguel O’Ryan, pediatra infectólogo

La Salud de Chile: para saber de vacunas

El segundo capítulo de este podcast de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile está dedicado a conocer más acerca de la importancia de la vacunación y la fortaleza de la investigación mundial que respalda la producción segura de cada una de ellas, mientras el mundo espera el advenimiento de una nueva inoculación contra el SARS-CoV-2 .

Ricardo Soto-Rifo, investigador del ICBM a cargo de este trabajo, señala que la tecnología permitirá también apoyar a estudios sobre inmunidad y detectar moléculas inhibidoras del virus.

Con sistema único en el país

U. de Chile inicia detección de anticuerpos neutralizantes de SARS-Cov

El ICBM comenzó el análisis de más de 1.000 muestras de plasma provenientes de la Fundación Arturo López Pérez (FALP), labor que también brindará a otras entidades como las clínicas Las Condes y Santa María. La tecnología permitirá apoyar tratamientos experimentales con transferencia de plasma, realizar estudios sobre inmunidad y evaluar moléculas con potencial antiviral.

Entre el 60% y el 80% de los niños diagnosticados con PIMS deben ser internados en la Unidad de Cuidados Intensivos

A un mes del peak del coronavirus

109 casos de síndrome inflamatorio multisistémico pediátrico

Sus síntomas hacen al PIMS –por su sigla en inglés- un cuadro clínico de presentación parecida al síndrome de Kawasaki. Según explica el doctor Juan Pablo Torres, académico de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile y coordinador de esta red de especialistas, es un síndrome de gravedad pero que, hasta el momento, no reporta fallecidos.

Especialidad primaria se suma a la derivada de la Medicina Interna existente desde 1998

Aprobado nuevo Programa de Título de Especialista en Geriatría

Se necesitan, por lo menos, 400 de estos especialistas en nuestro país y hay 130, ya sea formados por las universidades chilenas o reconocidos por Conacem, dice el doctor Víctor Hugo Carrasco, académico del Servicio de Geriatría del Hospital Clínico Universidad de Chile y profesor encargado de este nuevo programa directo, de cuatro años de duración, así como del ya existente que, desde 1998, forma a subespecialistas derivados de la Medicina Interna.

Este nuevo programa, explica, es “muy contundente y probablemente señero, conteniendo las contribuciones de todas las disciplinas del conocimiento que abordan el envejecimiento. Mantendremos el programa de formación derivada porque son dos miradas que conviven, depende del foco que se le quiera dar y de adónde se quiera poner a esos especialistas. Esta iniciativa se enmarca dentro de la política estatal orientada a priorizar la formación de especialidades en falencia, y geriatría es una de las diez con mayor brecha entre lo que se necesita y lo que realmente hay”.

De esta manera, en cuatro años el nuevo geriatra habrá recibido una formación basada, en primera instancia, en el conocimiento central de la medicina interna, para luego adentrarse en los temas propios de su disciplina. “El perfil de nuestro programa, lo que nos diferencia, es que nosotros formamos médicos especialistas en geriatría que puedan atender en cualquier nivel asistencial, pero partiendo por el terciario; es decir, por el hospital. Porque lo que queremos, en concordancia con la política pública que hemos ayudado a crear, es contribuir a generar servicios o unidades de geriatría en todos los hospitales. Y para eso necesitamos médicos altamente competentes en medicina compleja: ese es el perfil de nuestro egresado, ya sea como subespecialista de la medicina interna, o como médicos formados en este nuevo programa de entrada directa”.

Prevención en el adulto mayor: siempre

Cubrir la deficiencia numérica de estos especialistas, añade el doctor Carrasco, es una meta de largo plazo: “las universidades que formamos geriatras –de Chile, Católica, de Santiago, del Desarrollo y Mayor- y particularmente la nuestra, nos comprometimos con el Estado, a través del Ministerio de Salud y durante los dos últimos gobiernos a acortar esta brecha. Y para ello nosotros requeríamos tener un programa con las actuales dos formas de acceso, lo cual ha sido factible porque tenemos  una capacidad formadora grande, gracias a la red de Geriatría de la Universidad de Chile, Geruch, compuesta por varios centros en los que tenemos académicos con horas contratadas, como son el Instituto Nacional de Geriatría, Clínica Las Condes, y los hospitales San Juan de Dios y José Joaquín Aguirre”.

Esta capacidad formadora, actualmente, es de ocho titulados al año en el programa de subespecialistas; “por la contingencia, creemos que durante este primer año recibiremos a cuatro médicos en este nuevo programa de formación, lo que pronto duplicaremos, de manera de llegar a titular, por las dos vías, a 16 especialistas anuales”.

Esta formación apunta a formar a un médico que también propicie la prevención y el autocuidado del adulto mayor?

Tengo un amigo que vivió muchos años en Francia, al que le pregunté cuándo es conveniente beber champaña. Siempre, me respondió. Siempre nuestra formación está abocada a primero prevenir, segundo evitar discapacidad, luego a controlar la comorbilidad, en lo posible a rehabilitar y, en el nivel más complejo que es el hospitalario, a evitar dependencia secundaria a la atención de salud y reponer la funcionalidad y a las personas a su entorno con la mayor premura y en la mejor condición posible. Pero donde la geriatría muestra su valor con mayor fuerza es donde más se discapacita a las personas mayores, donde más pierden, y ese es en el nivel hospitalario. Si se estudiara dónde comienza la discapacidad de las personas mayores, encontraríamos un factor común: estuvieron hospitalizadas en el último año. Ya sea porque son más frágiles, porque tienen más  comorbilidades, pero también porque en el hospital no se les ofrece un trato diferenciado;  nuestra formación está abocada a que estos médicos especialistas después generen unidades de atención diferenciada para los adultos mayores, de manera que no solamente se mejore de la neumonía o la insuficiencia cardíaca, la infección urinaria o el infarto, sino que se lo trate de forma diferenciada para reponer a esta persona a su condición funcional a la mayor brevedad y con la mayor integralidad posible. Y eso parte con la prevención primaria, por supuesto; pero necesitamos especialistas donde las personas mayores requieren de atención compleja, específica, multidimensional, holística y con conocimiento incluso a nivel de cuidados intensivos. Y eso es lo que ha ocurrido en el marco de esta pandemia: nuestro hospital nos pidió que nos reconvirtiéramos y así lo hicimos; de nueve camas que teníamos estamos viendo 24 pacientes en agudos.

Crecer en atención hospitalaria de pacientes agudos

En ese sentido, añade el doctor Carrasco, “estamos trabajando para hacer crecer nuestra Unidad  Geriátrica  de Agudos (UGA), porque para formar más médicos especialistas necesitamos un lugar donde se entrenen. Queremos crecer y siempre los recursos son escasos, pero nosotros ofrecemos calidad integral, con el mejor equipo multidisciplinario del país, con neuropsicólogos, farmacéuticos clínicos especialistas en geriatría, kinesiólogos, asistente social, fonoaudiologa, neurogeriátra,   enfermeras, terapeutas ocupacionales y especialistas  en Geriatría de primer nivel; sin embargo necesitamos un servicio más grande y hacia eso estamos trabajando con las autoridades del HCUCH”.

Es así como, además de ofrecer una atención integral y diferenciada, es que contribuyen a la generación de conocimiento que nutre a los nuevos especialistas: “nuestros académicos están en diversos polos de desarrollo e investigación, en los que han producido varias publicaciones, como son las áreas de demencias, delirium, cuidados de fin de vida, caídas y unidades geriátricas de agudos, UGA. Y esperamos, a futuro, generar una nueva línea de investigación en relación a los desafíos que nos deja esta pandemia y  otra en el ámbito de la ortogeriatría, la traumatología geriátrica”.

En su experiencia, ¿cómo se puede caracterizar al adulto mayor que se hospitaliza durante esta pandemia?

No sólo hemos  visto gente muy mayor, sino que bastantes pacientes menores de 70 e incluso de 60 años. Las comorbilidades que más se repiten entre ellos son la obesidad, la enfermedad pulmonar obstructiva crónica -asma, enfisema- y la hipertensión arterial. Además, personas con inmunidad bastante baja, que han tenido daño por una demencia o porque están postrados, por ejemplo. 

“Nuestro rol ha sido ayudar a tomar las decisiones relativas a su tratamiento,  escalar a tratamientos mas complejos e invasivos, como intubar o no. Las Unidades de Paciente Crítico (UPC) nos solicitaron eso y me tocó ser el encargado de enlace geriatría-UPC, haciendo valoración de los pacientes para objetivar condición y pronóstico, tomando la mejor decisión para que la persona no sea excluida por su edad de todos los recursos y tecnología en caso de que se evalúe una condición previa que haga esperable una buena recuperación. Así es como nos ha tocado de todo, conectar a ventilación mecánica a pacientes de más de 90 años y que salen bien y por el contrario, casos que quizás no tienen edad tan avanzada pero en los que sería una tortura descargarles toda la tecnología que tenemos disponible”, finaliza el doctor Carrasco.

¿A quienes beneficia la aprobación de este nuevo programa?

La doctora Karin Kleinsteuber, directora de la Escuela de Postgrado de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile destacar que la aprobación de este nuevo Programa de Título de Especialista en Geriatría  como especialidad primaria “constituye un gran logro de nuestra institución , dirigido a responder a los requerimientos en la formación de especialistas para el país, de un modo más eficiente,  con un plan de estudios de 4 años, el cual fue cuidadosamente pensado por académicos expertos, de modo de integrar la base del saber de la medicina interna  y las especificidades de la geriatría y de actualizar el programa de acuerdo al avance disciplinar.

De esta manera, quienes opten tanto el programa que se ofrece como especialidad primaria de cuatro años –al que pueden acceder desde médicos recién egresados, médicos generales que llevan un tiempo cumpliendo labores  como médicos generales de zona, o desempeñándose en cualquiera de los niveles de atención de salud-, como al programa  de dos años al que pueden acceder los especialistas en Medicina Interna que consideren la Geriatría como la subespecialidad a la cual deseen dedicar la vida profesional,  contarán con una formación actualizada,  con altos estándares de calidad de la docencia, con la que adquirirán todas las competencias para desempeñarse como geriatras.

Así, contarán con las competencias para responder a las necesidades de atención de salud crecientes en el país dada la evolución del perfil demográfico, el aumento de las expectativas de vida e incremento de las enfermedades asociadas al envejecimiento. 

Es decir, este programa beneficia a todos: a los profesionales que se formarán en esta especialidad, a quienes serán atendidos por ellos: la población chilena; al Ministerio de Salud exigido por asegurar la formación de más y mejores especialistas  y, en lo más inmediato, a los hospitales donde los estudiantes desarrollarán el Programa de Geriatría,  pues esta formación será del más alto nivel,  liderada por académicos que cautelarán el desarrollo de un programa ejecutado con y para la mejor atención de los pacientes, en que se une docencia y asistencia, y ello sabemos constituye un beneficio indiscutido para los recintos asistenciales donde se desarrollan programas de formación pensados  para cumplir altos estándares de calidad, en ámbitos educativos y de atención de salud.

Así, podemos asegurar al país que el programa de Geriatría de la Universidad de Chile forma y formará especialistas en Geriatría de excelencia, con la mirada país que se necesita, aportando desde la etapa de formación a los hospitales donde ella se desarrolla.

Cecilia Valenzuela