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Aniversario Nº 35 ACEM

Y retoma su revista científica

ACEM cumple 35 años

Un llamado amplio a participar de las diversas actividades programadas para los últimos meses del 2019 es el que hace Ximena Aguilera, presidente de la Academia Científica de Estudiantes de Medicina. Su convocatoria, dirigida a académicos y alumnos, tiene como propósito fortalecer y enriquecer la investigación y el establecimiento de redes con otras instituciones.

Magíster en Ocupación y Terapia Ocupacional

Versión 2020 abre postulaciones el 1 de octubre:

Magíster en Ocupación y Terapia Ocupacional: Aprender para transformar

El Departamento de Terapia Ocupacional y Ciencia de la Ocupación pone en marcha la cuarta versión de su magíster para el año 2020. Las estudiantes Valentina Farías (Chile) y Natalia Trujillo (Colombia) cuentan su experiencia cursando el postgrado. Además de compartir sus intenciones profesionales, destacan el aprendizaje humano más allá de lo académico que han adquirido en este tiempo.

El equipo del dr. Vargas: Francisco Pérez, Rebeca Bustamante, Ana María Capote. Atrás: Patricia Pizarro, Carolina Ponce, Antonio Alzola, Sergio Vargas.

En modelo animal de hospederos inmunocomprometidos

Tratamiento anti-moco mejora sobrevida en neumonía por Pneumocystis

La modulación farmacológica de la inflamación generada por el sistema inmune innato en individuos –que no tienen la capacidad de echar a andar el contrapeso que representa la respuesta adaptativa o clonal- mejora la sobrevida en modelos experimentales y podría transformarse en terapia adyuvante al tratamiento usado actualmente.

Financiado por el Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio:

Facultad se adjudicó Fondo para el Mejoramiento Integral de Museos

El Fondo para el Mejoramiento Integral de Museos (FMIM) entregará más de 13 millones de pesos para la conservación, descripción y difusión de objetos del siglo XIX y XX. La iniciativa busca democratizar el acceso, facilitando y promoviendo el estudio y comprensión de esta especialidad.

Dra. Jeza Salvo

Hay que actuar cuando impide la normalidad en la vida diaria

Trastorno ansioso: Cuando la preocupación se transforma en enfermedad

Con manifestaciones a nivel físico, psicológico y cognitivo, el trastorno de ansiedad es una de las enfermedades de origen mental de mayor prevalencia en nuestro país. La doctora Jeza Salvo, académica del Departamento de Psiquiatría y Salud Mental Oriente de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile, explica cómo diferenciar una ansiedad normal de una patológica.

Es uno de los tres proyectos Fondef adjudicados por la Facultad de Medicina este 2018

Con inteligencia artificial apuntan a optimizar manejo de episodios de fiebre y neutropenia en niños con cáncer

Una base de datos clínicos de más de 2.000 pacientes, compuesta por niños con cáncer afectados por cuadros infecciosos que derivaron en neutropenia –reducción del recuento de neutrófilos sanguíneos que puede aumentar el riesgo y la gravedad de las infecciones bacterianas, virales y micóticas- y fiebre, es parte del resultado de dos décadas de experiencia de un grupo multidisciplinario de médicos pediatras, infectólogos y oncólogos, así como otros profesionales de la salud, encabezado por la doctora Santolaya y perteneciente además a la red del Programa Infantil Nacional de Drogas Antineoplásicas Infantil, Pinda.

Esa información se estableció como el cimiento de nuevos conocimientos que permitieron generar protocolos de manejo diagnóstico y de tratamiento de estos niños y niñas, así como numerosas investigaciones y publicaciones en beneficio de la formación de nuevas cohortes de especialistas. “Pero llegó un momento en que nos dimos cuenta de que no contamos con las herramientas necesarias que hicieran posible la obtención de nuevas perspectivas a partir de esos datos. Así fue como decidimos aliarnos con el Web Intelligence Centre, dirigido por el profesor Juan Velásquez, académico del Departamento de Ingeniería Industrial de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile, con el fin de crear un instrumento que sea capaz de establecer nuevas conclusiones a partir de los resultados existentes”, explica la doctora Santolaya.

Juntos, ambos equipos crearán una plataforma informática basada en “machine learning” –disciplina científica del ámbito de la inteligencia artificial que crea sistemas que aprenden automáticamente; identifica patrones complejos en millones de datos mediante algoritmos que los revisan para predecir comportamientos futuros, pero también mejora de forma autónoma con el tiempo-, la cual será alimentada con esta base de datos clínica de más de 2.000 pacientes, “para que cree un patrón, un algoritmo nuevo, que nos ayude a mejorar el manejo de estos niños”, añade la académica.

“Esta tecnología podrá analizar las variables que ya tenemos pero de una manera distinta, para producir un conocimiento nuevo, establecer asociaciones que nosotros no pudimos ver, lo que facilitará que categoricemos de mejor forma a nuestros pacientes. Actualmente, lo hacemos a partir de indicadores clínicos y de laboratorio que son relativamente sencillos, para ver si un paciente tiene alto o bajo riesgo de presentar un cuadro infeccioso grave. Queremos usar “machine learning”, para que genere información producida a partir de los datos obtenidos desde nuestros propios pacientes, lo que es muy interesante, porque refleja nuestra realidad, y así crear un sistema de categorización que sea mejor, más sensible, más específico, que nos diga con mayor certeza el posible riesgo que tienen nuestros niños de complicarse o no”.

Tratar y gastar mejor

Una vez que cuenten con este software, y ya alimentado durante el primer año del proyecto con las dos décadas de datos adquiridos por el equipo médico del Departamento de Pediatría y Cirugía Infantil Oriente en el Hospital Luis Calvo Mackenna –y que recoge también los obtenidos desde niños con cáncer tratados en los hospitales Roberto del Río, Exequiel González Cortés, San Borja Arriarán, San Juan de Dios y Sótero del Río-, pasarán a una segunda fase en la que harán una experiencia piloto, en la que seguirán categorizando y tratando a un grupo de pacientes en base a los indicadores y procedimientos actuales, comparándolos con un segundo grupo que manejarán a partir de los patrones y algoritmos credos a través de “machine learning”.

“En el segundo año tenemos que evaluar dos cosas: una son las variables clínicas, si al paciente le va bien y se mejora antes, porque se pudo clasificar de manera más adecuada, de modo que estuvo menos días en el hospital; o se trasladó antes a la Unidad de Paciente Crítico porque esta tecnología nos hizo actuar de manera más exacta y prever escenarios de mayor urgencia. Pero lo segundo es una cuantificación económica; pensamos que a partir de esta mayor precisión seremos capaces de acotar mucho más algunos tratamientos. Nuestro objetivo en medicina no es gastar menos sino gastar bien; eso es interesante, porque tendremos más claridad sobre el número de días de hospitalización que debe tener un niño, quizás habrá altas más precoces o podremos acortar los tratamientos antibióticos. O, por el contrario, tal vez vamos a encarecer los costos porque habrá traslados anticipados a unidades de mayor complejidad, pero con esas intervenciones podríamos disminuir la mortalidad y mejorar el resultado clínico, que es la meta principal. Queremos gastar mejor, por lo que haremos un análisis clínico y económico de la incorporación de esta tecnología al servicio de los niños”.

Sinergia y futuro

La creación de este proyecto, dice la dra. Santolaya –de dos años de duración y 200 millones de pesos adjudicados en Fondef-, ha requerido de mucho diálogo entre los equipos de profesionales de la salud y de ingenieros; “lo que nos ha llevado a tener que explicar a expertos de un área completamente distinta a la nuestra temas que nos son muy cotidianos, pero para ellos desconocidos; pero también le ha exigido a ellos ponerse a nuestra altura y bajar al mundo real lo que son estas tecnologías. Este acercamiento ha sido exitoso y sinérgico, y luego de un año de trabajo en la preparación del proyecto nos entendemos con bastante fluidez y hemos descubierto que cuando se agrega ingeniería a la medicina ganamos nosotros porque mejoramos nuestros procesos; y cuando se le pone medicina a la ingeniería se le añade humanidad a su trabajo. Ambos mundos le dan un sentido al otro”.

Esa sinergia también se refleja en las instituciones asociadas; “en este caso, las dos que tienen que aportar al proyecto son el Hospital Luis Calvo Mackenna y, al mismo tiempo, la Asociación de Amigos del Calvo Mackenna, Amicam, organización privada que pone fondos para el desarrollo de esta investigación, con lo que abre su abanico de respaldos para esta institución de forma completamente innovadora, y que no habían hecho nunca de manera directa. Para nosotros es muy gratificante, porque esto es el reflejo del beneficio de vincular entidades estatales y privadas en pro de la salud pública y de la ciencia”, sentencia la investigadora.

¿El uso de este software podría ser replicable en todo Chile?

Si el resultado es exitoso se podrá hacer la transferencia tecnológica en un inicio a todos los hospitales del país que atienden a niños con cáncer, lo que luego se puede hacer extensivo al resto de América Latina o en definitiva a cualquier lugar, sin límite de fronteras.

 

En la foto:

Del Departamento de Pediatría y Cirugía Infantil Oriente: Juan Pablo Torres, Mauricio Farfán, Verónica de la Maza, Romina Valenzuela, Milena Villarroel, María Elena Santolaya. 

Del WIC, Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas: Juan Velásquez, Rocío Ruiz, Francisca González y Felipe Vera

  

Cecilia Valenzuela León