Ir al contenido
English

Más noticias

27.08

29 candidatos para 20 cupos

Con elección de 27.08 culmina la renovación del Consejo de Facultad

Este organismo está integrado por los Directores de los Departamentos y Escuelas, y por los Directores de los Institutos y Centros. Los 20 consejeros académicos de libre elección que se eligen este martes, permanecerán dos años en sus funciones y pueden ser elegidos sólo por un segundo período consecutivo.

Autoridades y profesionales del Hospital Roberto del Río manifestaron su agradecimiento con los equipos entregados por la Facultad de Medicina.

Vínculo docente asistencial

Facultad y Hospital Roberto del Río: una relación virtuosa

Equipos indispensables para el buen desempeño asistencial y docente por un valor cercano a los seis millones de pesos entregó la Facultad de Medicina al Hospital Roberto del Río, en el marco del convenio vigente y de acuerdo a la política de inversión en los campos clínicos impulsada por el decanato.

Prof. Pedro Maldonado desentraña los secretos del cerebro en libro de divulgación científica

Nueva publicación del académico del Departamento de Neurociencia:

Prof. Pedro Maldonado presentó nuevo libro de divulgación científica

"¿Por qué tenemos el cerebro en la cabeza?" está inspirado en la experiencia del académico en salas de clases, seminarios y charlas abiertas al público general. Explica en un lenguaje sencillo interrogantes como el por qué es importante su estudio, si es veraz que funciona como un computador y si realmente percibimos de manera fiel la realidad.

La dra. Mónica Nivelo (de bufanda amarilla) junto a los participantes de su taller.

Académicos del Departamento de Atención Primaria y Salud Familiar impartieron dos talleres

Exitosa participación de Facultad de Medicina en U. de Recoleta

El 14 de agosto de 2019 fue el cierre de la semana de actividades de la Escuela de Invierno de esta iniciativa educativa comunal, la cual contó con el apoyo de la Universidad de Chile y se realizó durante ocho días con la activa participación de vecinos de diferentes edades y organizaciones.

Proyecto

51 preguntas prioritarias, una invitación a la ciudadanía:

Redefiniendo los problemas de salud del Chile actual

A partir del lunes 19 de agosto la Facultad de Medicina ha habilitado el sitio www.51preguntas.med.uchile.cl para que la comunidad establezca cuáles son los problemas de salud que a su juicio debieran ser abordados a través de la investigación. El director de Innovación, el doctor Juan Pablo Torres, explicó los alcances de esta iniciativa.

Podría ser, incluso, fuente de infecciones

No están demostrados científicamente posibles beneficios de comer placenta

En dicho artículo de revisión, las doctoras Bosco y María Eugenia Díaz investigaron las diferentes contribuciones científicas aparecidas en el mundo en referencia a la placentofagia y, por ello, afirman que “no existe ninguna demostración científica publicada que demuestre que comerse la placenta tenga algún beneficio para la madre o el niño. Muy por el contrario, se pueden producir infecciones y/o intoxicaciones por metales pesados”.

Por ello, la doctora Bosco agrega que la norma Nº 189 del Ministerio de Salud, emanada hace justo un año y que autoriza la entrega de este órgano a las madres que así lo soliciten “se creó con el espíritu de respetar tradiciones ancestrales de diferentes etnias del país, las cuales las procesan para ser plantadas bajo árboles sagrados, pero en esta norma no aparece aconsejada su ingestión”.

“Nadie se comería un filtro”

La doctora Bosco ha dedicado buena parte de su vida académica a investigar características de la placenta, la vinculación de este órgano con posibles enfermedades del binomio madre-hijo y a enseñar sus funciones a los futuros especialistas gineco-obstetras que se forman en nuestra institución.

De esta manera, explica que la placenta es un filtro que limpia el flujo sanguíneo que va de la madre al feto. “Como los filtros de agua que hay en las zonas rurales: a nadie se le ocurriría ir a rasparlos para comerse el contenido que ha quedado retenido”.

Y es que, al momento de entregarse este órgano a la madre, se hace sólo bajo un análisis macroscópico –es decir, a simple vista- para revisar que no presente señales evidentes de infección o ciertos infartos que la pueden afectar; caso contrario, se envía a laboratorio para estudios más acabados, reteniéndose en estos últimos casos. “Pero hay varios autores que dicen que la corioamnionitis -que es una infección en el líquido amniótico y las membranas que lo contienen- puede presentarse sin signos de fiebre en la madre. En este contexto ya hay un caso descrito en Estados Unidos de una guagua que se infectó por estreptococo, situación a la que el equipo de salud no encontraba explicación, sin embargo, una vez realizadas todas las pesquisas y análisis pertinentes, se encontró que la infección era debida a que la madre había ingerido cápsulas fabricadas con su propia placenta, la que estaba infectada con la bacteria, infectando de esta forma al bebé a través de la lactancia”.

Otra de las complicaciones que podrían surgir a partir de la manipulación para la ingesta de la placenta –“es que no se conoce en qué condiciones de asepsia se realiza, cómo se procesa, ni si se mantuvo adecuadamente la cadena de frío previo a su manipulación”. Además, últimamente se ha demostrado que las células de este órgano expresan priones normales en su membrana plasmática. Los priones normales presentan una configuración de proteína alfa hélice; en cambio los priones infectantes tienen una configuración de proteína beta que no puede degradarse, se acumula y conlleva a la muerte celular. Los priones infectantes transforman todas las proteínas priónicas alfa en beta, por tanto infectan sin corresponder a un virus o una bacteria. “A la fecha nadie sabe con exactitud cómo un prion normal ya existente se transforma en un prion infectante capaz de formar agregados moleculares aberrantes en las células nerviosas; bien podría suceder que en esta manipulación, alguno de estos priones normales se transformara en prión infectante, los que ingresarían, como se ha comprobado en animales, vía digestiva materna, se alojaría una cantidad de tiempo en el sistema linfático sin presentar síntomas, de uno a dos años, y después se desplazaría hacia el cerebro materno, produciendo enfermedades neurológicas degenerativas como la enfermedad de Creutzfeldt-Jakob, por ejemplo, la que puede presentarse después de 20 a 30 años. Es una posibilidad que debe meditarse para no correr este riesgo innecesario”.

Por último, añade la doctora Bosco, la placenta contiene gran cantidad de hormonas, como los estrógenos, que podrían producir tromboembolismos en la madre; y a la vez, como es un buen filtro, no deja pasar metales pesados como plomo y arsénico, los que se pueden acumular, produciendo posteriormente intoxicaciones en la mujer y/o el niño por vía de la ingesta materna o la lactancia.

¿Hay algunos beneficios?

Ninguno científicamente comprobado en humano. Solamente hay estudios en ratas que tienen relación con disminución en la madre postparto del dolor, la depresión y el sangramiento. Pero en este caso no podemos extrapolar estos estudios a personas porque la placenta de rata tiene una estructura diferente a la nuestra. El único estudio en humanos, y lo cito en mi paper, es que hicieron cápsulas de placenta, bien hechas y en buenas condiciones de higiene, para ver si el fierro que acumulaba pudiera haber ayudado a la madre a superar la anemia con la que podría haber quedado luego del parto. Se hicieron dos grupos, uno al que le dieron estas cápsulas y otro que le dieron placebo, y no se encontraron diferencias significativas en cuanto a niveles de hemoglobina, hematocritos y fierro.

Por lo mismo, la doctora Bosco finaliza destacando la importancia de no seguir modas de salud que aparezcan en las redes sociales sin que tengan una base científica comprobada y publicada en revistas científicas nacionales o internacional con comité editorial, y hace hincapié que la opinión vertida en este artículo no cuestiona otras costumbres ancestrales, solo se cuestiona la placentofagia.

Cecilia Valenzuela León/ Fotografías: David Garrido