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Facultad de Medicina

Proceso incluye preferencias y gustos del paciente

Hospital Dr. Exequiel González Cortés imprime en 3D su primera órtesis pediátrica

Un equipo interdisciplinario compuesto por profesionales de la Unidad de Medicina Física y Rehabilitación del Hospital Exequiel González Cortés y coordinado por la terapeuta ocupacional y académica del Departamento de Pediatría Sur de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile, Ignacia Sáez, junto al diseñador y docente de la Universidad Católica, profesor Iván Caro, y a la empresa Microgeo, están desarrollando un sistema para fabricar órtesis personalizadas de alta complejidad por modelado digital e impresión 3D.

El primer caso beneficiado por esta iniciativa –en su fase de prueba piloto- corresponde a la pequeña Constanza Muñoz, paciente de 1 año y 8 meses, con diagnóstico de parálisis braquial obstétrica, patología que compromete a una de las extremidades superiores, provocando una alteración de la sensibilidad y la movilidad.

En este contexto, el equipo de rehabilitación del centro asistencial estimó que Cony se beneficiaría de una órtesis –apoyo u otro dispositivo externo aplicado al cuerpo para modificar los aspectos funcionales o estructurales del sistema neuromusculoesquelético- en su brazo izquierdo, con el fin de que mejorara su posicionamiento de manera dinámica. Es decir, que el dispositivo de apoyo permitiera limitar la movilidad del hombro, modificar el rango del codo y, al mismo tiempo, mantener la posición de la muñeca y mano.

Para iniciar este desafío, el equipo de trabajo obtuvo una reproducción fidedigna de este segmento corporal de la paciente a partir de una serie de imágenes en tres dimensiones realizadas con un scanner láser 3D de última generación. Posteriormente se modeló una órtesis que, en su diseño, contempló la estructura física de la menor, los objetivos clínicos del tratamiento y los requerimientos de la familia; “combinar estos tres aspectos es sumamente importante para el éxito del proceso y la adherencia al tratamiento”, señala la profesora Sáez, quien además es coordinadora del Programa Rehabilitación de Larga Estadía del Hospital Exequiel González Cortés.

Finalmente, el modelo digital desarrollado se fabricó mediante impresión 3D, la que permitió tener una estructura plástica de forma compleja, articulada y de alta resistencia, que a través de un proceso de fabricación por capas logró la forma personalizada que se implementó en Cony.

Y es que, según la académica, “la incorporación de tecnologías es importante no sólo para mejorar la calidad de vida de la paciente y su familia, sino también para mejorar la aumentar la eficiencia y calidad de atención brindada por el equipo. Además, es vital incluir estrategias de prevención en el tratamiento, que reduzcan la posible aparición de futuras complicaciones asociadas a patología de base, las que podrían causar deformidades, dolor y disminución o pérdida de función”.

Romina, mamá de Constanza, señaló que “estoy muy satisfecha con los resultados, es fácil de usar y es bonita, incluso le escribieron su nombre. Sabemos que es difícil acceder a tan alta tecnología, por eso valoramos tanto esta oportunidad”.

La pequeña Cony con su órtesis

En cuanto a diseño, el cielo es el límite             

El advenimiento de esta tecnología en la Unidad de Medicina Física y Rehabilitación del Hospital Exequiel González Cortés se debe a una disponibilidad presupuestaria que se produjo a partir del próximo traslado al nuevo edificio, que se realizará en octubre de 2017. “Había fondos para comprar equipos nuevos y materiales, entonces decidimos adquirir la impresora 3D, con un costo de alrededor de 20 millones de pesos, y la empresa que nos asesoró en esta etapa quiso trabajar con nosotros haciendo estas pruebas. El caso de Constanza fue piloto, porque podremos dar uso habitual al equipamiento desde octubre”, aclara la profesora Sáez.

A ello añade que la primera dificultad por sortear fue contar con un experto que pudiera usar los programas informáticos específicos, “por lo que actualmente tenemos el respaldo del diseñador Iván Caro, docente de la Pontificia Universidad Católica, con la cual firmamos un convenio, además de la ayuda de una estudiante en práctica”.

“Desarrollando este sistema personalizado de fabricación se puede atender a pacientes complejos con gran exactitud. La impresión en tres dimensiones permite desarrollar piezas personalizadas que no solo integren requerimientos físicos sino que también incluyan diseños atractivos a gusto de la familia, lo que permite una mayor vinculación con la órtesis y adherencia al tratamiento”,  dice el diseñador Iván Caro, añadiendo que ve en este trabajo interdisciplinario con el equipo de Rehabilitación del HEGC una oportunidad de desarrollo única para su ámbito profesional.

“Hasta ahora, los terapeutas ocupacionales hacemos las órtesis de forma manual, lo que requiere bastante tiempo, el uso de planchas de termoplástico que son más caras que los insumos que requiere la impresora  y además tampoco quedaban demasiado exactas, entonces su ajuste no era perfecto en su totalidad. Ahora las podremos hacer más rápido –en uno o dos días-, de forma más económica y podremos dedicar mayor tiempo a la atención de pacientes”, dice la profesora Sáez. A ello, agrega que diversas fundaciones e institutos ya usan este tipo de tecnología para la confección de prótesis –es decir, que reemplazan la parte faltante- pero no para órtesis. “Y podemos hacer de cualquier tipo que se requiera, desde la más sencilla a la más compleja e incluyendo colores y dibujos personalizados a gusto del paciente. Por ejemplo, estamos haciendo para un paciente con ptosis palpebral bilateral –párpados caídos debido a una patología neuromuscular, que no se puede operar-, unos lentes especiales para sujetar sus párpados, y que están adornados con dibujos de los Transformers, que a él le encantan; eso ayuda a una mejor adhesión a los tratamientos. El de Cony tiene flores. Podemos diseñar lo que queramos”.  

De esta forma, y a partir de que el nuevo HEGC abra sus puertas, los pacientes que requieran una órtesis compleja de realizar recibirán una indicación para su fabricación en impresora 3D, la cual podrán recibir gratuitamente o pagada mediante bono Fonasa a un muy bajo costo, porque están incluidas dentro de las prestaciones de rehabilitación. “Pienso que no sería difícil que esta tecnología y servicios se implementen en distintas zonas de Chile, para facilitar el acceso a estas prestaciones a toda la población. Y, además, creo que sería importante que se incorporara el aprendizaje respecto del diseño en 3D y el uso de este tipo de equipamientos durante la formación de los terapeutas ocupacionales”, finaliza la académica.

 Imagen de una de las fases del diseño en 3D de la órtesis de Cony

Fase más avanzada del diseño 3D de la órtesis

El diseñador Iván Caro y la terapeuta ocupacional Ingrid Sáez muestran algunas de las órtesis que han realizado

Cecilia Valenzuela León

Martes 11 de abril de 2017

Órtesis impresa en 3D

Órtesis impresa en 3D

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