Compartir noticia:

Facultad de Medicina

Fue premiado durante el LXXII Congreso Sonepsyn, realizado del 9 al 11 de noviembre

Dr. Alejandro Gómez, Maestro de la Psiquiatría Chilena

Así fue distinguido por sus pares el académico del Departamento de Psiquiatría y Salud Mental Sur de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile, en reconocimiento a una trayectoria de casi 30 años dedicados a lo que se considera el "fracaso" de las terapias en su disciplina: el suicidio.

Fue quien inició esta línea de investigación en nuestro país, cuando el conocimiento que tenían los especialistas nacionales era sólo el que se realizaba en el extranjero, “el cual no era muy aplicable porque este es un tema en el que influyen factores no sólo biológicos sino que también ambientales, familiares, sociales y económicos”, explica.

Partió con los denominados “intentadores de suicidio”, a quienes podía entrevistar para conocer la causa de esta determinación, así como los tratamientos a los que se sometían y su efectividad. Luego se adentró en el suicidio mismo, en base a información estadística y a herramientas especialmente creadas para la “autopsia sicológica”.

Entre los hallazgos que puede comentar de sus últimos trabajos, se refiere a los factores asociados al suicidio juvenil, publicados en la revista científica Crisis: la monoparentalidad está ligada a este brutal término de la vida de los jóvenes. “En aquellos lugares con mayor porcentaje de hogares monoparentales existe mayor suicidio juvenil, y sería una variable que actúa específicamente, que se sostiene de manera robusta. Fue una investigación basada en los servicios de salud del país, y lo que encontramos fue que por sólo un uno por ciento de mayor monoparentalidad, la tasa de suicidio juvenil aumenta sobre un 20%. Eso lo comprobamos de muchas maneras y es una variable súper importante. La monoparentalidad, definida como un hogar con un adulto a cargo de un menor de 18 años, es muy relevante porque pensamos que es un hogar altamente estresado; ese adulto tiene que generar los ingresos y cuidar a la familia, es una persona muy sobrecargada. Si, además, tiene baja escolaridad, cuenta con poco acceso a redes de apoyo y a un trabajo de mejor calidad. Y este hallazgo fue relevado en su originalidad; antes ya había publicaciones que asociaban monoparentalidad con mayor presencia de enfermedades psiquiátricas, pero no directamente con suicidio juvenil”.

La relevancia de este dato, agrega, es que “nos hace pensar que es una variable modificable. Si pudiéramos generar políticas sociales de apoyo a las madres o padres solos, probablemente aliviando su estrés, podría manejar mejor su prole y tener en sus adolescentes menos consecuencias de enfermedades siquiátricas y suicidio. Eso en general a todo el tejido social y particularmente en los sectores más vulnerables”.

Capacitar para detectar

Esta línea de estudio, añade el doctor Gómez, le ha permitido no solamente el desarrollo de numerosos proyectos de investigación, sino además contribuir a la formación, ya sea la de nuevas generaciones de especialistas o la de numerosos profesionales de la salud y de la educación, para la mejor detección de posibles intentadores de suicidio. “Hemos realizado como 60 capacitaciones a lo largo de estos años, equipos de personas que trabajan a nivel primario en atención de suicidio, y también a profesores de colegio, que tienen un gran papel en la detección de casos y en la primera intervención. Hemos trabajado en colegios y universidades, como en nuestra Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas, dando herramientas a las secretarias de docencia, porque son buenas detectoras de casos de riesgo, y así ellos establecieron una medida importante: todo joven que va a pedir postergación de semestre, se acepta si es que se somete primero a una evaluación de salud mental”.

Así, más recientemente y gracias a un proyecto Fonis actualmente en marcha,  “capacitamos al  menos 24 profesionales –asistentes sociales, enfermeras, sicólogos, entre otros- de la sexta región que se incorporaron como coinvestigadores. Eso ha generado un polo de desarrollo, y en eso nos han dicho que hemos sido pioneros. A partir de esto en la Sociedad de Neurología, Psiquiatría y Neurocirugía de Chile se inició un trabajo en suicidio que reúne varios grupos de investigadores, en ciudades como Talca y Coyhaique”.

 Ese mismo estudio, finaliza, apunta a investigar qué es lo que hace la diferencia, a nivel de atención primaria, entre los pacientes de población general, los intentadores de suicidio y los que se suicidaron, mediante autopsia sicológica: en qué difirieron en cuanto al acceso a tratamiento para depresión, a la calidad del tratamiento realizado y a las características clínicas propias.  Uno podría anticipar diferencias entre ellos, como que van menos a su terapia, o que la continuidad del tratamiento es menor. Para eso comparamos pacientes de los tres grupos: control y muestra clínica de intentadores y de los suicidas, y lo que hemos encontrado es que en los que fallecen el último control había sido mucho tiempo antes; y otra cosa es que los intentadores son los que están más cerca del sistema de salud: parece ser que sus intentos son formas que tienen de estar más conectados”.

 

 

Cecilia Valenzuela León/ Fotografías: David Garrido

Miércoles 6 de diciembre de 2017

Doctor Alejandro Gómez.

Doctor Alejandro Gómez.

Compartir:
http://uchile.cl/m139643
Copiar

Enviar

Nombre Destinatario:
E-mail Destinatario:
Su nombre:
Su e-mail:
Comentarios: