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Facultad de Medicina

Es la infección más frecuente en el lactante menor de seis meses y pasa desapercibida

Describen daño pulmonar provocado por la primo-infección natural por el hongo Pneumocystis

Los hallazgos -que cuestionan el paradigma tradicional referido a que la infección por Pneumocystis solo produce enfermedad en pacientes inmunocomprometidos-, fueron publicados recientemente en el American Journal of Pathology, la revista mas citada de la especialidad según ranking Scimago, y serán presentados como parte de una conferencia en el Congreso Mundial de Micología Médica ISHAM, en Amsterdam 2018.

Académicos de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile describen, utilizando un modelo animal, el daño pulmonar que provoca la primera infección por este hongo. “La relevancia de este avance está dada porque la infección natural por Pneumocystis ocurre en niños en la población general precisamente entre los 2 y 5 meses de vida y en ellos podría explicar la mayor gravedad de cuadros respiratorios obstructivos y otras situaciones clínicas típicas de esta edad", explica el doctor Sergio Vargas, académico del Programa de Microbiología y Micología del Instituto de Ciencias Biomédicas y líder de esta línea de investigación. 

Este período específico del desarrollo de una guagua, añade, es una ventana de tiempo en la que ocurren simultáneamente tres situaciones: la primo-infección por Pneumocystis, el mayor riesgo de hospitalizaciones por cuadros respiratorios graves y la mayor frecuencia de síndrome de muerte súbita del lactante. “El daño pulmonar producido por esta infección, la inmunohisto-patología que hemos descrito, puede condicionar respuestas alteradas y exageradas del pulmón a cuadros que de otra forma serían menos graves, y por eso puede potencialmente explicarlas”, sentencia.

Ciertamente, dice el doctor Vargas, “existen algunos otros hongos que se asocian en forma ocasional a problemas respiratorios e inducen respuestas alteradas en la via aérea, y también sabemos que lactantes pequeños que respiran aire que contenga mayor cantidad de esporas aumentan su riesgo de desarrollar asma durante la infancia; pero ningún hongo está presente en la gran mayoría de los lactantes como ocurre con Pneumocystis entre los dos y cinco meses de edad. Por eso, ya que hemos demostrado este daño pulmonar, y también que la presencia de Pneumocystis ocurre justamente en la edad en que ocurren la mayor parte de las hospitalizaciones por cuadros respiratorios del lactante, podemos plantear que este hongo pudiera estar jugando un rol no determinado hasta ahora en el aumento de gravedad que ocurre en esta fase del crecimiento. Es necesario investigar esto, ya que no se sabe a ciencia cierta por qué las hospitalizaciones son más frecuentes en ese grupo etario, tal como ocurre con la muerte súbita, que es más frecuente entre los dos y cinco meses donde, justamente, la prevalencia de Pneumocystis es cercana a 100%, y muy poco frecuente después de los seis meses, donde esa cifra baja a menos de 10%. La edad de aumento de hospitalizaciones replica de manera sorprendente la curva epidemiológica de la infección asintomática por Pneumocystis, y justifica la necesidad de realizar estudios clínicos para evaluar el impacto de este hongo en la severidad de infecciones respiratorias del niño menor”. 

Creación de un modelo de estudio

Esta publicación culmina años de trabajo del equipo que encabeza el doctor Vargas, quienes, después de demostrar la alta prevalencia de Pneumocystis como una infección asintomática en lactantes sanos en la población general, se preguntaron cuál podría ser el significado de este hongo en términos de producir enfermedad.  “Nos llamó la atención el peak en niños a los tres meses, pero no podíamos estudiar si produce enfermedad subclínica, porque la infección en ellos es asintomática y no es éticamente justificable solicitar biopsias o muestras invasivas pulmonares a niños sanos”, aclara el académico.

Por eso fue necesario comenzar identificando la progresión de la infección pulmonar en ratas de laboratorio: “Y, como Pneumocystis tampoco es posible de cultivar para hacer estudios de laboratorio, estandarizamos un modelo de infección natural en estos animales, el cual replica  la progresión de la infección primaria que hemos demostrado en niños, los que frecuentemente la adquieren al nacer”, explica.  Asimismo, agrega, para poder visualizar y medir el daño debieron diseñar una forma de fijar los pulmones in-situ, es decir dentro del tórax mediante perfusión vascular, que logra mantener el tamaño y la morfología del pulmón al hacer la autopsia, “de modo de evitar que se colapse al abrir el tórax –porque, si eso sucede, el pulmón se reduce a la mitad de su tamaño alterando cualquier evidencia de daño–, para luego aplicar técnicas de morfometría e histología que aprendimos en una colaboración con la Universidad de Zaragoza. Después de años de estandarización de este modelo, los primeros resultados exitosos fueron presentados por Pablo Iturra, alumno del doctorado en farmacología en el Congreso Mundial de Pulmonología Pediátrica del año 2015 en Brujas, Bélgica, donde además fueron premiados”.

Pasos a seguir

“Nuestra hipótesis se ha ido fortaleciendo cada vez más”, señala el doctor Vargas, agregando que el paso siguiente es que, “previniendo o postergando la primo-infección por este hongo, podríamos prevenir el aumento de morbilidad respiratoria entre los dos y los cinco meses y, eventualmente, la muerte súbita del lactante.  Este último es el diagnóstico de muerte más frecuente en este periodo del desarrollo. Por todas estas razones estamos sentando las bases para un estudio de prevención de la infección por Pneumocystis a gran escala, que documente si los lactantes que reciben la prevención se hospitalizan menos o tienen menor cantidad de cuadros obstructivos y, eventualmente, menos muerte súbita. Esta investigación sería el camino más rápido para comprobar si el daño que hemos documentado tiene consecuencias medibles, y es la forma de hacerlo al ser Pneumocystis un hongo tan prevalente en niños y que, además, no es diagnosticable fácilmente por producir una infección subclínica; es decir, no evidencia síntomas. Existen tratamientos disponibles y también vacunas en desarrollo para prevenir o tratar la neumonía que este hongo produce en el paciente inmunocomprometido por VIH, cáncer u otras deficiencias del sistema inmune, pero aun no documentamos si estos medicamentos logran prevenir la infección asintomática o sub-clínica de los lactantes en la población general. Por ello habrá que afinar algunos conceptos, lo que tomará un par de años antes de iniciar un estudio de prevención en niños inmunocompetentes: documentar que el medicamento o la vacuna seleccionada como estrategia de prevención a evaluar logra prevenir el daño pulmonar que esta infección subclínica produce en nuestro modelo animal”.

En este proceso, finaliza, “todos nuestros hallazgos han sido reproducidos en otros países; y, actualmente estamos trabajando con colaboradores de Estados Unidos, España, e Inglaterra, así como documentando aun más la relevancia epidemiológica de esta infección en la Red Iberoamericana de Pneumocystosis que incluye a investigadores de Latinoamérica y Europa”.

Cecilia Valenzuela León/ Fotografías: David Garrido

Jueves 4 de enero de 2018

Antonio Alzola, Andrea Méndez, Carolina Ponce, doctores Diego Rojas y Sergio Vargas, y Pablo Iturra, integrantes del equipo que sigue esta línea de investigación.

Antonio Alzola, Andrea Méndez, Carolina Ponce, doctores Diego Rojas y Sergio Vargas, y Pablo Iturra, integrantes del equipo que sigue esta línea de investigación.

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Publicación en American Journal of Pathology
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