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Facultad de Medicina

Acreditación Arcusur, vigente hasta el año 2024:

Escuela de Enfermería certifica su calidad a nivel continental

Este éxito, dicen los académicos que lideraron este proceso, es fruto del trabajo mancomunado de los diferentes estamentos de la unidad, así como del respaldo y la colaboración brindadas tanto por la Dirección de Pregrado de la Facultad de Medicina como por la Vicerrectoría de Asuntos Académicos de la Universidad de Chile.

Al respecto, la profesora Silvana Castillo, directora del Departamento de Enfermería, señala que “la acreditación ARCUSUR nos permite visibilizarnos a nivel internacional, al convertirse en un reconocimiento regional de la calidad académica proporcionada a nuestros estudiantes. Es así como es posible vislumbrar mayores posibilidades de convenios con otras universidades de prestigio en Latinoamérica en el ámbito de la formación en nuestra disciplina, así como también potenciar el intercambio de académicos con quienes podamos desarrollar proyectos conjuntos, fortaleciendo redes internacionales de trabajo colaborativo en cuanto a investigación, vinculación con el medio, desarrollo de posgrado y especialidades de postítulo, entre otras”.

“Todos los procesos de acreditación son un ejercicio de probidad pública de las instituciones; en este caso, de la Escuela de Enfermería. Se toma la decisión valiente de someterse a un proceso que exige primero una autoevaluación, lo que implica criticar y evaluar las propias prácticas y hacer un plan de mejora, para luego recibir una evaluación de externos, que este caso eran pares internacionales que a lo mejor vienen con miradas distintas y exigencias diferentes. Y, por último, recibir resultados que serán públicos. La acreditación Arcusur es la única a nivel internacional que es reconocida por la CNA; por lo mismo, pondrá a nuestra escuela en una vitrina privilegiada, haciéndola crecer tanto a ella como a la Facultad de Medicina”, corrobora la profesora Verónica Aliaga, directora de Pregrado durante este proceso de acreditación.

Su sucesora en este cargo, profesora Soledad Reyes, respalda estas afirmaciones, señalando que “para docentes, académicos, funcionarios y por supuesto alumnos, saber que están acreditados por un programa de certificación de esta naturaleza favorece el compromiso con la excelencia en la formación; el saber que están en una institución de nivel y reconocida a nivel mundial da seguridad, confianza y orgullo, y eso es muy positivo. Por otro lado, la internacionalización es algo a lo que estamos dando cada vez mayor énfasis, en todos los programas y no solo en el pregrado, por lo que este es paso inicial muy importante en ese sentido”.

Articulación y acompañamiento

Una de las grandes cosas de este proceso que marcó un hito fue la unión que se produjo en toda nuestra comunidad. Eso fue bien clave; todos tuvimos roles y misiones claras, pero logramos articularnos en varios niveles, desde la Comisión de Autoevaluación y Aseguramiento de la Calidad de la Escuela de Enfermería con la dirección de escuela, la dirección de Pregrado y la Unidad de Autoevaluación, Acreditación y Calidad Vicerrectoría de Asuntos Académicos, cada uno con sus tareas, pero tomando decisiones en conjunto”, explica la profesora Claudia Collado, quien recientemente dejó el cargo de directora de escuela para iniciar, próximamente, un programa de doctorado en Edimburgo.

Esa unión, añade, implicó incorporar activamente al estudiantado en las diferentes fases de este objetivo, por lo que participaron integrándose a la comisión respectiva mediante representantes “y manteniéndolos informados a todo nivel, lo que se vio reflejado en la enorme convocatoria que tuvo la reunión que sostuvimos con ellos durante la visita de pares evaluadores externos”.

Esta colaboración activa es refrendada por la profesora Aliaga, quien señala que desde la dirección de Pregrado “establecimos un sistema de acompañamiento permanente de las comisiones locales en su proceso de autoevaluación que es, dentro de un proceso de acreditación, el que creo yo que más dificultad tiene. Siempre es complicado autoevaluarse; no es fácil darse una mirada crítica y construir planes de mejora, más aún en el marco de una facultad que es muy compleja. Por eso es que acompañamos siempre a la comisión local, tanto para ofrecer una mirada más externa, más objetiva quizás, como también para proporcionar los datos de manera oportuna en la medida que se iba construyendo. Eso lo hicimos permanentemente en todos los procesos de autoevaluación, ya sea con fines de acreditación, como fue en este caso, como para instancias de autoevaluación intermedia”.

Mejora, un proceso que no termina     

Por su parte, la coordinadora de la Comisión de Autoevaluación y Aseguramiento de la Calidad de la Escuela de Enfermería, profesora Claudia Sepúlveda, señala que pese al éxito con que finalizó esta acreditación, “nosotros mismos en el informe de autoevaluación habíamos declarado una serie de aspectos por mejorar. Por ejemplo, debemos lograr contar con toda la información académica de manera fácil y accesible. Hacemos muchas cosas, pero ni siquiera nos alcanzamos a dar cuenta de todo lo que hacemos y del tremendo valor que tiene ese trabajo, aportando tanto a la docencia y a la formación de nuestros estudiantes de pregrado, sino que también a la vinculación con el medio y a la investigación. La información no fluye de manera adecuada, lo que dificulta tener una perspectiva clara de en qué área debemos hacer un hincapié diferente”.

La profesora Collado añade que esa dificultad constituye un desafío a futuro: “cuando se mira el escenario externo las acreditaciones son efectivamente parte de las credenciales que se revisan, cómo está reconocida la institución en su medio y región. La meta es mantenernos y mejorar nuestras dificultades; pero, además, tendremos que ver cómo incorporamos a los profesores nuevos y a los que van a venir después en la cultura de mejorar siempre, de dar cuenta de lo que se hace. Por ejemplo, nos dimos cuenta de que los estudiantes le dan una relevancia que nosotros no considerábamos a saber qué hacen sus docentes en términos de investigación, sobre qué publican o van a congresos, qué reconocimientos han recibido.

En ese sentido, su sucesora en la dirección de la Escuela de Enfermería, profesora Roxana Lara, señala que “siguiendo los lineamientos institucionales a nivel de Universidad y de Facultad, consideramos la mejora continua de la calidad como uno de los ejes fundamentales de gestión. De esta manera, seguimos trabajando coordinadamente con instancias centrales vinculadas a este tema, desarrollando distintas estrategias que permitan fortaleces procesos internos, monitoreando nuestro trabajo e innovando. En esos términos, también vislumbramos posibilidades de otras acreditaciones internacionales, que permitan aumentar nuestra internacionalización en otras regiones. Por eso es que quiero destacar la importancia que han tenido los distintos procesos de acreditación que hemos vivido en la lógica de potenciar nuestro sentido de equipo, una mirada conjunta que nos permite construir un camino con un sentido permanente de mejora, incluyendo a todos quienes estamos vinculados a esta comunidad”.

En este sentido, y en vistas a lo que serán los futuros procesos de certificación, la profesora Reyes recuerda que la nueva ley de Educación Superior establece que la acreditación será institucional a contar del 1 de enero de 2020, obligatoria e integrando pre y postgrado. “Será realizada por Comisión Nacional de Acreditación, ofreciendo tres niveles de certificación: Básica, es decir por tres años; Avanzada, por cuatro o cinco años, y de Excelencia, por seis a siete. Continuarán siendo de acreditación obligatoria las carreras de Medicina, Odontología y Pedagogías, siendo el resto voluntarias a partir del 31 de diciembre de 2024, por lo que muchos de nuestros planes de estudio aún tendrán su acreditación vigente. Sin embargo, como Facultad optamos por mantener un política de mejora continua y permanente, a través de procesos de aseguramiento de calidad internos que permitan dar cuenta de nuestros niveles de excelencia”.

En la foto, quienes integraron la Comisión de Autoevaluación y Aseguramiento de la Calidad de la Escuela de Enfermería, de izquierda a derecha: Dr. José Peralta, de la Dirección de Pregrado Facultad de Medicina; prof. Mariela Rabanal, Departamento de Enfermería; prof. Verónica Aliaga, ex directora de Pregrado Facultad de Medicina; prof. Jacqueline Leiva, Departamento de Enfermería; prof. Claudia Collado, ex directora de Escuela de Enfermería; Cecilia Dooner, Coordinadora Ejecutiva Unidad de Autoevaluación, Acreditación y Calidad Vicerrectoría de Asuntos Académicos; prof. Claudia Sepúlveda, coordinadora Comisión de Acreditación Escuela de Enfermería; Gabriel Aguirre, integrante Unidad de Autoevaluación, Acreditación y Calidad Vicerrectoría de Asuntos Académicos; prof. Roxana Lara, directora de la Escuela de Enfermería; Blanca Mesias, estudiante, y prof. Felipe de la Fuente, del Departamento de Enfermería.

Cecilia Valenzuela León/ Fotografías: David Garrido

Jueves 6 de septiembre de 2018

Las profesoras Verónica Aliaga y Claudia Collado junto a Claudia Sepúlveda y la Comisión de Autoevaluación y Aseguramiento de la Calidad de Enfermería.

Las profesoras Verónica Aliaga y Claudia Collado junto a Claudia Sepúlveda y la Comisión de Autoevaluación y Aseguramiento de la Calidad de Enfermería.

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