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Primer informe The COVID-19 Health Care Workers Study Síntomas Depresivos y el Malestar Psicológico de los trabajadores de la Salud

En el marco de la pandemia

Más del 30% de trabajadores de la salud presenta síntomas depresivos

Primer informe de "The COVID-19 Health Care Workers Study" advierte además que casi un 55% del personal sanitario consultado presentaría, además, algún tipo de trastorno mental común. En el estudio colaboran más de 30 países; en Chile, es desarrollado por la Escuela de Salud Pública de la Facultad de Medicina junto a las universidades Católica, Central y de O´Higgins, junto con el Colegio Médico.

El equipo permitirá triplicar la cantidad de test PCR realizados por el Programa de Virología del Instituto de Ciencias Biomédicas (ICBM), y llegar a más de 1.000 exámenes diarios.

Adquiridos por SOFOFA

Universidad de Chile busca triplicar exámenes PCR con robots

Laboratorios del Programa de Virología del Instituto de Ciencias Biomédicas (ICBM) de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile esperan aumentar a más de mil las muestras diarias analizadas mediante RT-PCR con la llegada de equipamiento aportado por la Sociedad de Fomento Fabril.

En el proyecto Fondef será fundamental la base de datos de casi 6000 pacientes que tiene la Fundación Arriarán en sus 30 años de funcionamiento.

Se basará en datos de casi 6.000 pacientes de la Fundación Arriarán

Crearán aplicación para predecir pacientes malos adherentes a terapia

Con el financiamiento de Fondef, este proyecto liderado por la doctora Claudia Cortés, infectóloga del Departamento de Medicina Interna Centro de la Facultad de Medicina, apunta a determinar, al momento que inician su terapia, a los pacientes con mayor riesgo de presentar problemas con la adherencia a la toma de medicamentos, para ofrecerles diferentes tipos de apoyo antes de que ello ocurra.

The Lancet Neurology publicó una carta firmada por especialistas de todo el continente pertenecientes al Consorcio de América Latina y el Caribe sobre Demencia (LAC-CD)

Pacientes históricamente olvidados se pueden ver más afectados aún por el Covid-19

Que lo urgente no haga olvidar lo importante

Especialistas de todo el continente pertenecientes al Consorcio de América Latina y el Caribe sobre Demencia (LAC-CD) –entre los que figuran dos académicos de la Facultad de Medicina de la U. de Chile-, publicaron una carta en The Lancet Neurology, haciendo un llamado a fortalecer las políticas sanitarias públicas orientadas a los pacientes con demencia y sus cuidadores durante la actual pandemia.

El objetivo del estudio es recopilar significados y prácticas en torno al cuidado y preparación para la muerte de los adultos mayores, para contribuir a proteger la salud mental de cuidadores, familiares y trabajadores de la atención primaria

Proyecto Fonis recientemente adjudicado alcanzó la más alta evaluación a nivel nacional

Para cuidar el buen morir: recogiendo una experiencia silenciosa

La profesora Gabriela Huepe, académica de los departamentos de Bioética y Humanidades Médicas, y Psiquiatría y Salud Mental Oriente de nuestro plantel, lidera esta investigación en la que se aborda un tema históricamente calificado como tabú.

Parte de las cajas se entregó a una comunidad de mujeres haitianas que participa de un proyecto de extensión de la profesora Viviana Riquelme.

Y apoyará a diversas ollas comunas de cinco comunas de Santiago

Campaña “Tu ayuda es urgente” beneficia a 340 familias

340 cajas solidarias y más de 10 millones de pesos a ollas comunes entregó esta iniciativa de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile liderada por la Dirección de Extensión de la Facultad y la organización ECOSS de Barrio, con el objetivo de recaudar fondos para apoyar a diversas comunidades necesitadas por la crisis generada por la pandemia del COVID-19.

Con la participación de académicos, estudiantes y funcionarios

Facultad de Medicina crea el Comité de Integridad Académica

Así lo explica el doctor Luis Michea, director académico de la Facultad de Medicina, quien señala que “la integridad académica es un principio que se promueve en todas las universidades en general, y se define como el compromiso y convicción de académicos, estudiantes y funcionarios –aún en condiciones que pudieran aparecer como ocasionalmente  adversas para una persona en particular-, a adherir a ciertos valores fundamentales, como lo son la honestidad, la veracidad, la justicia, el respeto y la responsabilidad. Esos valores debiesen guiar la conducta de toda nuestra comunidad, y aunque se ha declarado así en diferentes proyectos de desarrollo institucional, no tenemos una instancia concreta que vele por ese objetivo, así como tampoco contamos con un código de integridad al cual adherir al ingreso y respetar actuando en consecuencia”.

A ello, el doctor Marcos Rojas, director del CEA, agrega que “hasta ahora este es un tema que cada docente o cada escuela de pregrado ve cómo lo puede aplicar, no es algo estandarizado como sí hemos visto en otras instituciones de educación superior o los centros de integridad académica en el mundo. Así pensamos que, en el marco que ofrece la formación profesional a distancia que debemos impartir producto de la actual pandemia, esta es una oportunidad para instalar esta necesidad, con un enfoque centrado en la promoción y prevención, y generando documentos que creemos son insumos importantes para los docentes, como serán el Código de Integridad Académica de la Facultad de Medicina, que contendrá un código de honor al cual adherir. En la actual crisis es importante hablar de la confianza, de la justicia, de la honestidad y la  responsabilidad, lo que ha dado pie para que debamos conversarlo con toda nuestra comunidad, porque esperamos integridad de académicos, funcionarios y estudiantes”.

Un cambio cultural

Por esta razón es que el 5 de agosto de 2020 se constituyó por primera vez el Comité de Integridad Académica de la Facultad de Medicina, integrado por los doctores Michea y Rojas, junto a la profesora Soledad Reyes, directora de pregrado; la doctora Eleana Oyarzún, secretaria de estudios; dos representantes de las ocho escuelas de pregrado, y un representante respectivamente del Consejo de Estudiantes de la Salud, del Departamento de Bioética y Humanidades Médicas, del Departamento de Educación en Ciencias de la Salud, de la Biblioteca Central y de la Asociación de Funcionarios.

En una primera fase, este comité se abocará a determinar el estado basal de conocimientos y avances en el tema al interior de la institución, revisando documentos como es la Declaración de Principios y Valores de la Facultad de Medicina, creada el año 2011, así como el actual modelo educativo, y las iniciativas personales o grupales que puedan existir en este sentido, además de la experiencia nacional e internacional en la materia, como es el Centro Internacional de Integridad Académica, donde confluyen acciones y contribuciones de académicos pertenecientes a universidades norteamericanas y europeas.

Sobre este trabajo, el comité avanzará en la creación de un Código de Integridad Académica el cual se difundirá ampliamente dentro de nuestro plantel; al mismo tiempo, se apoyará a los docentes para la implementación de acciones en sus asignaturas que la promuevan, así como de las herramientas tecnológicas que permitan facilitar la integridad en sus evaluaciones; se involucrará a los estudiantes como actores clave de este proceso y se difundirán diversas actividades en torno a la materia.

“El comité deberá resolver cómo llevamos adelante un cambio cultural adecuado, aceptado y participativo, estableciendo definiciones comunes y concretas ejemplares para las situaciones cotidianas. Tenemos reglamentos que a veces no se aplican por desconocimiento; por eso es que debemos llegar a un acuerdo y darle la relevancia que tiene, porque un profesional, en particular uno de la salud, debe tener estos valores incorporados entre sus competencias”, sentencia el doctor Michea.

En ese sentido, añade, es indispensable avanzar en cuanto a integridad académica en áreas del quehacer docente cotidiano, como son los procesos de evaluación. “Ahora que ha surgido la necesidad de tener los planes de formación en formato no presencial, muchos de estos valores son tremendamente relevantes, porque uno debe de confiar tanto en académicos como en estudiantes  respecto de que, por ejemplo, las evaluaciones se desarrollan de acuerdo a estos valores”.

Al respecto, el doctor Rojas explica que uno de los puntos a los que se abocarán se refiere a contar con las herramientas tecnológicas destinadas a asegurar que la integridad académica está siendo respetada en las actividades evaluativas, mediante sistemas de supervisión remota del e-learning y de detección de plagio, entre otros; “el CEA ya dispone de esta última licencia para ofrecer a los docentes y estudiantes que lo requieran”, informa. Por último, señala que “sabemos que es una tarea a largo plazo, pero que si la iniciamos ahora va a tener frutos en cambiar la cultura formativa de la facultad”.

Cecilia Valenzuela León