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La alergia al ácaro del polvo es la segunda de mayor prevalencia en el mundo, después de la alergia al polen

Proyecto Fondef IDeA I+D Genérico 2021

Probarán nueva formulación para tratar alergia al ácaro del polvo

Se trata de un nuevo avance realizado en el laboratorio de Modulación Inmune del doctor Leandro Carreño, académico del Programa de Inmunología del Instituto de Ciencias Biomédicas, orientado a generar las bases de lo que sería una terapia para tratar esta patología, la segunda de mayor prevalencia a nivel mundial, luego de la alergia al polen.

Medicina del siglo XXI

Aprobado el nuevo Programa de Radiología Intervencional

Se trata de un currículo de subespecialidad, alineado con el Plan de Desarrollo Institucional de nuestra casa de estudios, cuyos objetivos son, por una parte, formar en una disciplina de extraordinaria utilidad en patologías prevalentes como cáncer, pacientes críticos y trauma y, por otra, transformar la medicina desde la educación médica; particularmente la cirugía.

Ciencia y arte

“Inmuno: Invasión a Corpus”, o cómo aprender leyendo un cómic

No es una fantasía inventada, dice el doctor Daniel Erlij acerca de su primera publicación. Es la historia de los pequeños llamados Ankor, Neuter, Takoda y Phogy, pertenecientes a cuatro linajes diferentes del ejército de Corpus, el sistema donde se desarrollan, el cual es invadido por ejércitos foráneos que desean los nutrientes y energía que no encuentran en Pellis, el desierto exterior.

La profesora Verónica Aliaga, directora del Departamento de Kinesiología, y el doctor Manuel Kukuljan, decano de la Facultad de Medicina, durante el corte de cinta inaugural de las nuevas dependencias.

En una siguiente etapa se pondrá en marcha el sector de laboratorios de esta disciplina

Departamento de Kinesiología inaugura nuevas dependencias

Ubicadas en el pabellón I del Campus Norte de la Facultad de Medicina, consideran espacios para directivos, ocho oficinas de trabajo para académicos, una sala de reuniones, otra para atención de estudiantes, un sector de cowork, áreas de descanso y el primer baño de accesibilidad universal de nuestro plantel.

La convocatoria apoya la ejecución de proyectos de investigación científica y tecnológica, que cuenten con resultados previos que sustenten una hipótesis de aplicación de un producto, proceso o servicio, para el desarrollo de un prototipo a pequeña escala en un plazo de dos años.

La Universidad de Chile liderará 16 en total

Facultad de Medicina se adjudica cuatro proyectos Fondef IDeA

El Concurso IDeA I+D tiene como propósito apoyar la ejecución de proyectos de investigación científica y tecnológica, que cuenten con resultados previos que sustenten una hipótesis de aplicación de un producto, proceso o servicio y que, con el desarrollo del respectivo conocimiento, logren su validación a través de un prototipo a pequeña escala en un plazo de dos años.

Doctora Cecilia Sepúlveda Carvajal

Una vida dedicada a la investigación y docencia en VIH

Dra. Cecilia Sepúlveda, Profesora Emérita de la Universidad de Chile

Quien fuera la primera decana electa de la Facultad de Medicina por dos períodos –del 2006 al 2014- recibe esta distinción, concedida a los académicos de la más alta jerarquía que hayan cesado en sus funciones y sean dignos de este reconocimiento por sus méritos y contribución al saber superior.

Curso MIIM2 moviliza a más de 900 estudiantes de la salud para generar acciones de impacto en localidades del país

Curso MIIM2: educación interprofesional

Curso MIIM2 moviliza a más de 900 estudiantes de la salud

En sus dos últimas versiones, los Módulos Integrados Interdisciplinarios Multiprofesionales –que convocan a las ocho carreras de Facultad de Medicina, incluyendo a más de 100 docentes y dirigentes sociales-, han sabido adecuarse al contexto sanitario, realizando acciones comunitarias a través de medios digitales.

Primer proceso con la Comisión Nacional de Acreditación:

Magíster en Informática Médica, programa internacional acreditado por cinco años

Hace siete años la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile dio inicio al Magíster en Informática Médica, gracias a un convenio de colaboración con el Centro de Excelencia en Investigación y Docencia de la Universidad de Heidelberg en nuestro país y el apoyo financiero del Ministerio de Relaciones Exteriores de la República Federal de Alemania, a través de su Servicio Alemán de Intercambio Académico (DAAD).

Esta alianza se reflejó en la malla curricular del programa, que reflejó la perspectiva que iniciativas similares europeas imparten a sus estudiantes. Hoy, entre los desafíos que les dejó su primer proceso de acreditación como meta para su equipo académico está ajustar la oferta formativa a la cultura e idiosincrasia nacional y regional. Para ello, explica el profesor Härtel, partirán de la base que plantea el Modelo de Competencias Referenciales en Sistemas de Información en Salud, el cual reúne los conocimientos, habilidades y actitudes esenciales relacionadas con la salud digital y que fue creado por miembros del ámbito público y privado que componen el Centro Nacional de Sistemas de Información en Salud, CENS -corporación sin fines de lucro integrada por las Universidades de Chile, Católica, de Concepción, Valparaíso y Talca, con el apoyo de CORFO-, considerando la realidad y los recursos de América Latina.

“Es primera vez que el continente cuenta con un insumo así, para el cual trabajamos a fondo con un amplio grupo de educadores recogiendo las características y necesidades de nuestra región en materia de salud digital. En base a esos requerimientos es que ahora nos toca modernizar y madurar los programas y ajustarlos a la idiosincrasia local”, explica el académico, quien además dirige en nuestra institución el Centro de Informática Medica y Telemedicina, CIMT, cuna de dicha instancia de postítulo junto a diversos diplomas y escuelas de verano.

En ese sentido, considera que algunas áreas del magíster requieren una mayor consolidación: “Hay módulos en los que somos fuertes ya, por ejemplo en el ámbito de imágenes, procesamiento de señales o métodos matemáticos, donde lo que hacemos no tiene nada que envidiar a lo que se ofrece en Europa; en ese sentido, estamos trabajando en sintonía con el resto del mundo. Pero también pensamos que hay algunos módulos de los que impartimos que requieren madurar: la bioinformática es uno de ellos. Lo podemos ver en esta pandemia: ¿qué capacidad tenemos en Chile para detectar las diferentes cepas del virus que están activas en la población?; ese es un ejemplo que refleja que no hay competencias suficientes, no contamos con una capacidad establecida aún en el país para dar respuestas rápidas y solidas sobre preguntas que hoy son de vida o muerte. Y en ese sentido, pagamos caro el dividendo por no haber creado antes competencias en bioinformática como otros países”.

Otro ejemplo, añade, es el módulo referido a la gestión de la calidad y del cambio; es decir, “todo lo que tengo que saber cuando hago innovación en una institución de salud, cuando me pongo el sombrero del director de una institución hospitalaria compleja, y quiero inducir cambios en ella. Ese es un arte y se tiene que aprender, sobre una base de know how de las especificaciones técnicas y su arquitectura, pero también cómo moderar procesos de cambios e innovación, que es algo para lo que muchas de las jefaturas en salud del país no están preparadas por falta de oferta formativa. Todos hacen lo que pueden y es respetable, pero son competencias que no tienen, no saben medir la complejidad de los procesos y equipos, piensan que toman la mejor decisión, y esto nos lleva a la situación de salud digital que vemos en muchas partes en Chile todavía”.

Pero para ello, el doctor Härtel explica que en primer término deben superar otro desafío: “Para levantar y robustecer programas que son importantes para el desarrollo del país, hoy no cuento con la masa crítica de académicos suficiente, no soy capaz de atraer académicos jóvenes que vengan con formaciones complementarias para insertarlos en la Facultad de Medicina. Como programa vivimos fuertemente este problema económico de no tener fondos para diversificar nuestro cuerpo académico, en una disciplina que es nueva y altamente colaborativa, en la que necesitamos competencias que solamente puede proveer gente joven; esto nos afecta en forma muy dura, prácticamente existencial”.

Con esa meta en el horizonte, agrega que “una recomendación de los pares evaluadores del proceso de acreditación, que recogimos, se refiere a establecer alianzas con el sector privado. Así que estamos convocando a representantes de la industria para que inviertan en el magíster; para ello, estamos diseñando junto con Alejandro Maass, del Centro de Modelamiento Matemático de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas, y a otros actores también, algo que permita esta interacción, un compromiso financiero de empresas para apoyar programas e investigación en datos y salud. Podrían ser becas para estudiantes, o donaciones que cubran puestos académicos. Estamos creando nuevos convenios, ideando cómo pueden fluir en forma adecuada fondos desde la industria a la academia, para que sea factible un nuevo marco de acción que el país y sus instituciones requieren”.

Al respecto, acota que en paralelo “debemos avanzar en cuán maduros somos como institución para recoger ese tipo de fondos privados. En ese sentido, destacaría el trabajo que están haciendo la Vicerrectoría de Investigación y Desarrollo y el Senado Universitario para cambiar los reglamentos pertinentes y crear las condiciones que permitan modernizar la administración y así acoger y manejar los recursos responsablemente. Pero en primer plano, es llamativo que el Estado no apoye, con proyectos como Mecesup, por ejemplo, que una institución pública como la Universidad de Chile pueda desarrollar disciplinas nuevas de forma adecuada, que todos reconocen como relevante”.

En ese escenario, ¿es posible pensar en un futuro programa de doctorado?

Ese sería nuestro próximo paso, pero si no logramos robustecer el magíster es complejo. De hecho, su programa es muy exigente, tiene 120 créditos, por lo que en la práctica faltaría muy poco para dar ese salto hacia un doctorado. Pero para hacerlo necesitaríamos el apoyo de un programa como Mecesup, porque si bien partimos con fondos internacionales, y eso estuvo bien, hoy Chile tiene musculatura propia ya, no es un país pobre, por lo que esperaría que pudiera gestionar su propio desarrollo. De hecho, fundaciones internacionales han medido su progreso en las últimas décadas y ya no consideran que el país requiere fondos para madurar, sino que requiere un cambio organizacional, de gestión y gobernanza. Todavía no logro entender cómo el país piensa crecer si no se compromete con inversiones en programas formativas de su gente.

Una brecha lejos de cerrar

En la actualidad, el Programa de Magíster en Informática Médica está orientado a profesionales provenientes tanto de carreras de la salud como de ingeniería. Consta de cuatro semestres, tres lectivos y uno de tesis; el primero se aboca a nivelar a estudiantes de uno y otro ámbito en lenguajes comunes, para luego formarlos en las áreas de Gestión de la Información y de Diagnóstico y Tratamiento Computarizado, entre las cuales los participantes pueden optar por la de su mayor interés. Durante el cuarto semestre, cuentan con dos alternativas para preparar su egreso: realizar una tesis de investigación o una Actividad Formativa Equivalente, AFE, desde una perspectiva más orientada al plano profesional.

Al contar con un panel transdisciplinario, nacional e internacional, de más de 60 profesores –con académicos de las universidades de Heidelberg y de Heilbronn-, es indispensable que los postulantes hablen inglés, lo que además facilitará el que puedan realizar un posible intercambio europeo. En ese sentido, el doctor Härtel señala con alegría que han recibido igual número de alumnos extranjeros que los chilenos que viajaron a completar sus tesis en Alemania.

En sus siete años de existencia han egresado 30 estudiantes, formados en la mejora de la salud de las personas, de los sistemas digitales de salud, de la salud pública, de la investigación clínica y biomédica a través de una eficaz y eficiente gestión de la información y conocimiento. “Considerando que Chile tiene 29 servicios de salud a lo largo del país; se podría pensar que hay justo un egresado por servicio, pero se necesitan muchos más”, comenta el doctor Härtel. Y es que, añade, en el primer informe de la submesa de Datos Covid-19 del Ministerio de Ciencias, “Una Mirada a la Cultura de Datos en Chile“, se reconocen brechas en el manejo de información de salud y se publicaron datos de un estudio de participantes del magíster que cuantifican la brecha en capital humano en el orden de 2.000 personas para alcanzar niveles de madurez básicos en interoperabilidad, calidad de los datos y software, así como en gobernanza de datos en sistemas de información en salud.

Por último, la reciente acreditación faculta al programa para la postulación a becas nacionales, consolida su prestigio y permitirá hacer realidad la doble titulación con las universidades de Heidelberg y Heilbronn, la cual ha sido aprobada por el Consejo de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile en enero de este año.

Cecilia Valenzuela León