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Consorcio Transdisciplinario de Análisis de COVID-19

Consorcio Transdisciplinario de Análisis de COVID-19

Nace Contac19

Con el objetivo de potenciar el trabajo científico colaborativo y la cooperación interinstitucional, nace esta iniciativa que reúne a ocho de los ganadores del Concurso para la Asignación Rápida de Recursos para Proyectos de Investigación Sobre el Coronavirus convocado por la ANID y que se realizan en distintas universidades a lo largo de todo el país.

Tasa de aprobación de proyectos Fondecyt de Iniciación de la Facultad de Medicina alcanzó al 57,1%

Tasa de aprobación alcanzó al 57,1%

Facultad cuenta con ocho nuevos proyectos Fondecyt de Iniciación

El objetivo de este concurso es fomentar y fortalecer el desarrollo de nuevo conocimiento científico y tecnológico de excelencia a través de la promoción de nuevos investigadores mediante el financiamiento de proyectos de dos a tres años de duración en todas las áreas del conocimiento, por un máximo de $30.000.000 anuales.

Nuevos criterios diagnósticos permitirán adelantar tratamientos a los pacientes

Los únicos latinoamericanos

Chilenos aportan a nuevos criterios diagnósticos para la ELA

De ellos, el doctor José Manuel Matamala, académico de los departamentos de Ciencias Neurológicas Oriente y de Neurociencia, e investigador del Instituto de Neurociencia Biomédica, BNI, da a conocer estos nuevos parámetros, cuyo fin es facilitar el diagnóstico temprano de la Esclerosis Lateral Amiotrófica y probar a tiempo tratamientos que podrían llegar a modificar el curso de esta patología.

Primer Festival Audiovisual en Ciencias de Educación Salud Internacional

Gratis para el público

Completamente a distancia nace iFACES

Este evento internacional tiene como objetivo dar a conocer desarrollos audiovisuales y de nuevos medios creados por profesionales y estudiantes de todas las carreras de la salud, así como generar un espacio de reflexión acerca de los desafíos y oportunidades de la enseñanza a distancia de estas disciplinas.

El proyecto Fondef apunta a desarrollar un software que facilite la diferenciación entre la depresión y el Alzheimer en fase inicial.

Proyecto Fondef Idea

Crearán software para diferenciar depresión de Alzheimer inicial

Liderado por la doctora Andrea Paula-Lima, académica del Departamento de Neurociencia de la Facultad de Medicina, y con la participación de expertos de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas, el proyecto apunta a establecer un diagnóstico diferencial entre ambas patologías, que tienden a confundirse en las fases tempranas de la enfermedad neurodegenerativa.

El seminario contó con una alta participación de asistentes

Participan destacados académicos y expertos nacionales

Salud Mental en la Agenda Pública

Con un homenaje al recientemente fallecido doctor Alberto Minoletti, psiquiatra y académico de la Escuela de Salud Pública de nuestro plantel, se inauguró este seminario que se realizará en cinco sesiones hasta el jueves 8 de octubre de 2020.

Indagan en terapia génica para combatir la diabetes

La diabetes es una enfermedad muy compleja que afecta a alrededor del 8% de la población mundial y que se caracteriza por impedir que los pacientes produzcan suficiente insulina o que la usen correctamente. Debido a ello es necesario suministrar artificialmente la hormona por vía inyectable.

Los más perjudicados son los enfermos con Diabetes Mellitus tipo 1 (DM1), la cual se presenta a temprana edad demandando, en promedio, tres pinchazos diarios para aportar al cuerpo los niveles requeridos de insulina. Ello, sin duda, influye negativamente en la calidad de vida de estas personas.

"Frente a este panorama decidimos dar los primeros pasos para revertir la enfermedad mediante una terapia génica, que consiste en lograr que el organismo secrete insulina no a través de las células pancreáticas, sino de células específicas del intestino delgado, conocidas como enteroendocrinas", explica el bioquímico y estudiante del Doctorado en Ciencias Biomédicas de la Escuela de Postgrado de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile, Gonzalo Encina.

Si bien las células enteroendocrinas normalmente no producen insulina, sí generan un polipéptido insulinotrópico dependiente de glucosa (GIP), cuya función es estimular la secreción de insulina en el páncreas. Esto significa que estas células son capaces de reconocer la glucosa proveniente de comidas que la contienen. 

"Imaginemos que una persona que no tiene diabetes consume un plato de tallarines, cuando éstos alcanzan el lumen del intestino delgado las células enteroendocrinas detectan la glucosa del almidón y liberan la hormona GIP, que va por la sangre hasta el páncreas. Allí avisa que se aproxima una carga de glucosa, por lo que el páncreas debería disponerse a secretar insulina", explica Encina.

Sin embargo, si el páncreas está dañado el envío de esta información será innecesario, ya que no tendrá efecto. Ahora bien, ¿qué pasaría si junto con liberarse esta hormona el intestino delgado secretara insulina? Ello podría, eventualmente, revertir la condición de los pacientes diabéticos y permitirles tener una vida normal.

Virus de Troya
"Gonzalo Encina está apostando a engañar a las células enteroendocrinas para que liberen insulina", explica el director de su tesis y académico de las facultades de Medicina y Ciencias Químicas y Farmacéuticas de la Universidad de Chile, doctor Yedy Israel.

Para ello está introduciendo el gen de la insulina en un virus, genéticamente modificado, que llegará en forma oral al intestino delgado con el propósito de inducir a estas células a producir insulina y almacenarla en gránulos de secreción, a partir de los cuales se liberará esta hormona a la sangre.

Para ello Encina, mediante técnicas de biología molecular, clonó de su propia sangre el gen de la insulina con el cual está experimentando.

"Lo que estamos haciendo es usar un vector viral, es decir, estamos ocupando en nuestro beneficio la capacidad que tiene el virus para infectar a la célula e introducirle su material genético. En otras palabras, es nuestro caballo de Troya, ya que, por una parte, eliminamos todos los genes nocivos del virus y, por otra, le incorporamos el gen de la insulina para que se exprese sólo en las células enteroendocrinas", recalca Encina.

Y los resultados hasta ahora son promisorios. "La célula que produce GIP nos está siendo de gran ayuda porque actúa como si fuera el interruptor que activa, es decir, que prende y apaga, la producción de insulina cuando el gen de esta última es controlado por el promotor de GIP", añade el doctor Israel.

Primeros estudios
Cuando Gonzalo Encina y Yedy Israel se plantearon emplear la terapia génica para hacer frente a la diabetes hicieron una acuciosa investigación científica que los condujo a un interesante hallazgo realizado en la Universidad de Alberta, Canadá.

En esa casa de estudios los científicos decidieron usar animales transgénicos para comprobar su teoría sobre la secreción de insulina. "En embriones de ratones se inyectó el gen de la insulina con una señal específica de GIP para que ésta fuera producida en el intestino y no en el páncreas", comenta el doctor Israel.

E, increíblemente, una vez nacidos estos ratones fueron normoglicémicos, a pesar de que el páncreas había sido destruido, ya que al alimentarse produjeron insulina en niveles normales, tal como si lo hubiesen tenido activo. "En consecuencia poseemos un antecedente científico válido y muy importante que nos permite soñar con una nueva terapia que, por supuesto, no apuntará a embriones sino a individuos enfermos", resalta el profesor Israel.

Por ahora los investigadores chilenos, que están haciendo un trabajo inédito en el mundo, han logrado colocar el gen de la insulina en el virus en las células enteroendocrinas, consiguiendo que genere una insulina activa.

"Creemos que en estado embrionario el intestino delgado estaba muy relacionado con el páncreas y debido a ello sus células conservan algunas de sus propiedades. En otras palabras, es como si fueran primas", explica Gonzalo Encina.

El futuro
El próximo paso a seguir para los investigadores es introducir el gen de la insulina en ratitas diabéticas para comprobar si éstas logran controlar su glicemia después de una ingesta de comida.

Y más adelante, si todo va bien, podrían patentar sus descubrimientos y, a largo plazo con el concurso de la industria farmacéutica mundial, desarrollar la ansiada terapia génica. Eso sí, advierte Yedy Israel, "estamos hablando de varios años más y de costos asociados cercanos a los 800 millones de dólares".


Cecilia Coddou
ccoddou@uchile.cl